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1 de Junio de 2014
Matemáticas

Encuentro de amigos de los problemas

SCIENTIFIC AMERICAN

«La línea que separa las matemáticas recreativas y las serias es borrosa», escribía Martin Gardner en el número de octubre de 1998 de Investigación y Ciencia. Gardner, que murió en 2010, fue el autor de la sección de juegos matemáticos de Scientific American durante un cuarto de siglo, hasta que se retiró en 1981 (sección que también se publicaba en Investigación y Ciencia desde su fundación en 1976). Sus admiradores se esfuerzan por mantener esa borrosidad; y bien recientemente, en marzo, lo han reiterado con el undécimo Gathering 4 Gardner, el congreso que se celebra cada dos años para recordar las contribuciones a las matemáticas y sus relaciones con el arte, la música, la arquitectura y, cómo no, el entretenimiento, de aquel hombre de múltiples saberes.

Gardner amaba las matemáticas recreativas. Los lectores asimilaban sus observaciones y las llevaban adelante por su cuenta, las mejoraban y generalizaban, para felicidad de Gardner. Así, en su sección dio una solución al viejo problema de disponer seis cigarrillos de modo que cada uno toque a los otros cinco (derecha). Los lectores vieron que también podía hacerse con siete, y en 2013 los matemáticos descubrieron que igualmente resultaba posible con siete cilindros circulares de longitud infinita.

Este año, los participantes en el congreso hablaron de al menos cincuenta problemas de ese estilo, rehuyendo la experiencia, conocida por tantos, de una enseñanza trillada de las matemáticas. La mayor parte de las 243 ponencias tenían que ver con el arte o la música: la belleza de la geometría estocástica; las visualizaciones holográficas; la relación de la música con los sólidos platónicos. Uno de los ponentes, el violonchelista Philip Shepard, disertó sobre la teoría de cuerdas (la teoría de los instrumentos de cuerda, en ese caso).

Y la magia, ni que decir tiene, hizo acto de presencia. Gardner, muy conocido también como creador de trucos de magia, no se atrevía a ejecutarlos en un escenario. Pero sí a abogar por el sobrecogimiento, la sorpresa y la maravilla en las matemáticas —esta fue una de las ideas repetidas en la reunión—; escribió varios ensayos sobre la capacidad de asombro como antídoto a la soberbia de la condición humana. Es una demostración de esa persistente capacidad que tantas personas inspiradas por Gardner se vean impelidas a buscarse las unas a las otras y a romperse la cabeza con los rompecabezas.

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