Decidir ante un futuro incierto

La incertidumbre científica es con frecuencia una excusa para que los problemas a largo plazo queden en vía muerta. El cambio climático es un ejemplo. No tiene por qué ser así.
El año pasado, un grupo de expertos de gran prestigio, reunido bajo el nombre de Consenso de Copenhague, confeccionó una lista ordenada de los problemas más acuciantes de carácter social, sanitario o medioambiental que padece nuestro mundo. El grupo, convocado por el Instituto de Evaluación Ambiental de Dinamarca y presidido por Bjorn Lomborg, su entonces director, se valió del análisis de costes y beneficios para determinar los fines y lugares a los que se deberían dedicar unos recursos económicos limitados para lograr el máximo resultado. Concluyeron que habría que atribuir prioridad máxima a los problemas inmediatos con soluciones hasta cierto punto claras, como la malaria. Los problemas a largo plazo, como el cambio climático, cuya evolución, e incluso cuya gravedad, resultan mucho menos inequívocos, ocupaban posiciones bajas en la lista.
Semejantes problemas se tratan, por lo general, aisladamente, como si la humanidad pudiera permitirse el lujo de afrontarlos de uno en uno. El Consenso de Copenhague se valió de las técnicas vigentes en un intento de lograr una perspectiva más amplia. Mas, al hacerlo, puso de manifiesto hasta qué punto tales técnicas son incapaces de habérselas con un hecho elemental: el futuro es incierto. Abundan en la historia los pronósticos aventurados; se dio por indiscutible que el ser humano jamás podría volar, menudearon las previsiones catastrofistas de orden económico y medioambiental en los años setenta, hace muy pocos años se anunció que la "nueva economía" acabaría con los vaivenes económicos. Mal puede sorprender que los responsables de adoptar decisiones tiendan a fijar su atención en el próximo ejercicio fiscal, en el año que viene o en las elecciones más cercanas. Al no fiar en la brújula, cabotaje.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.