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  • Marzo 2010Nº 402
Ciencia y sociedad

Biología

La vida turbulenta del plancton oceánico

El fitoplancton marino presenta una biodiversidad sorprendente, paradójica. A ello contribuye la gran variabilidad del medio físico oceánico.

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El mar, siempre poderoso y a veces terrible, constituye el hogar de una inmensa variedad de formas de vida. Alberga una biodiversidad fascinante, que va desde el necton (organismos con capacidad natatoria) hasta el plancton (organismos sin capacidad natatoria, que son arrastrados por la corriente). El plancton que realiza la función clorofílica (fitoplancton), integrado sobre todo por organismos unicelulares de tamaño microscópico, presenta una biodiversidad sorprendente y, hasta cierto punto, inesperada: en una muestra de agua de mar no mayor que un vaso podemos encontrar decenas de especies de fitoplancton.
En todo sistema ecológico, cada organismo ocupa un lugar en la red trófica y está capacitado para la explotación de determinado conjunto de recursos (energía o nutrientes). En ocasiones, aparece una especie nueva que disputa los mismos recursos que la preexistente. La especie mejor adaptada al medio proliferará; la perdedora acabará desapareciendo. Esa es la lógica implacable del equilibrio trófico. Cuando dos o más especies compiten por unos recursos limitados, el ganador se lo lleva todo. La naturaleza aplica una navaja de Occam radical: poda todo lo que no es más que una burda repetición de lo que ya funciona. Ese principio de exclusión competitiva, ¿se aplica también al mar?

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