Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Moderar el vandalismo

Los tumultos en los partidos internacionales son tristemente famosos por la intensidad de su violencia.
BEN RADFORD Corbis
Se conoce como "desorden de multitudes en espectáculos futbolísticos" en la bibliografía científica. En la calle, simplemente vandalismo futbolístico. Los tumultos en los partidos internacionales son tristemente famosos por la intensidad de su violencia. Recordemos los disturbios en el estadio Heysel de Bélgica, en 1985, que provocaron la muerte de 39 hinchas durante un partido entre un equipo inglés y otro italiano. Para mantener el orden público, numerosos países inundan con policías antidisturbios los partidos importantes; sin embargo, la exhibición amenazante de uniformes, cascos y porras ejerce a menudo el efecto contrario y opera a modo de detonante.
Los expertos han encontrado una forma mejor de mantener el orden. Clifford Stott y su grupo, de la Universidad de Liverpool, llevaron a cabo un experimento multitudinario en la final de la Eurocopa 2004. Los encargados portugueses de la seguridad aceptaron las recomendaciones de los investigadores de utilizar tácticas no agresivas y de perfil bajo. Por ejemplo: que los agentes de policía más cercanos a los hinchas no mostrasen equipamiento antidisturbios.
Los portugueses desplegaron una media de siete policías por cada cien aficionados durante los partidos de alto riesgo, una cifra muy baja en comparación con la media de un policía por cada dos aficionados durante la Eurocopa 2000, en los Países Bajos y en Bélgica. Sólo un hincha inglés de entre los 150.000 presentes en la Eurocopa 2004 fue arrestado por conducta violenta, mientras que, en la Eurocopa 2000, fue necesario arrestar a un millar de aficionados británicos.
El nuevo estilo laissez-faire no irritó a los hinchas de la forma en que lo hacen las legiones de policías antidisturbios. Según parece, las demostraciones de fuerza tienden a despertar la ira de las multitudes, sobre todo si la policía muestra algún favoritismo, como sucedió en un partido en Roma, en 2001, cuando los agentes permanecieron impasibles mientras los fanáticos hinchas italianos arrojaban a los seguidores del Manchester United botellas de plástico llenas de agua.
El grupo de Stott trabaja en la actualidad en un proyecto patrocinado por la Unión Europea para poner en práctica dichos métodos policiales en los Estados miembros.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.