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1 de Abril de 2015
MICROBIOLOGÍA

Bacterias productoras de biocementos

Una nueva estrategia para recuperar y restaurar el patrimonio arquitectónico y escultórico.

La calcita que producen las bacterias biocalcificadoras cristaliza sobre los clastos (partículas minerales) silíceos. El proceso compacta el material y mejora su resistencia frente a agresiones ambientales. [Imagen obtenida mediante lupa estereoscópica, CORTESÍA DE LOS AUTORES].

Los materiales de construcción como mármoles, dolomías o calizas están sometidos a una meteorización constante, con una disolución gradual de la matriz mineral, un aumento de la porosidad y una merma de las propiedades mecánicas de la piedra. Ello ocasiona el deterioro progresivo del patrimonio arquitectónico y escultórico mundial, lo que plantea un importante problema difícil de abordar. En los países occidentales, la conservación y restauración de bienes culturales está mediada por principios y procedimientos preestablecidos, el más conocido de los cuales es la Carta de Venecia de 1964.

Algunas de las acciones empleadas para evitar el deterioro consisten en aplicar repelentes de agua o bien consolidantes artificiales de naturaleza inorgánica. Sin embargo, ambos métodos son objeto de controversia por su acción no reversible y su rendimiento limitado a largo plazo. Por otra parte, los tratamientos orgánicos (como las resinas epoxi o los alcoxisilanos) se aplican directamente sobre la roca y contribuyen a la contaminación ambiental; además, a menudo conllevan efectos indeseables, al favorecer la aparición de películas nocivas para la piedra. Algunos investigadores abogan por tratamientos inorgánicos con soluciones saturadas de hidróxido de calcio, aunque hasta el momento no han tenido éxito, debido principalmente a que tienden a crear costras superficiales y duras o presentan una escasa penetración.

Por fortuna, en tiempo reciente se ha desarrollado una alternativa que consiste en aplicar bacterias que inducen la precipitación de carbonato. Esta estrategia resulta muy prometedora, ya que se ha comprobado que las bacterias no solo colonizan la superficie de la piedra, sino que también se adentran en ella, ocupan sus poros y forman precipitados de carbonato consistentes. Se obtiene un biocemento eficaz y muy coherente que tiene la capacidad de consolidar un amplio espectro de materiales. La ventaja de este tratamiento es que se crea un producto muy similar al de la piedra tratada, ya que imita el proceso natural de formación de la piedra calcárea. Nuestro grupo dedica una parte de sus investigaciones a la caracterización y aplicación de nuevas bacterias precipitadoras de carbonato cálcico que podrían emplearse en la biorrestauración.

Las bacterias calcificadoras están demostrando un enorme potencial biotecnológico. Además de ser económicamente más rentables, presentan un menor impacto porque reducen el gasto energético y minimizan la utilización de sustancias contaminantes, con lo que pueden aplicarse en campos de la ingeniería civil e industrial y de la biorrestauración.

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