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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2015Nº 463
Apuntes

Astronomía

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Galaxias fantasmagóricas

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Aunque la palabra galaxia deriva de la voz griega para leche, algunas parecen más bien un producto lácteo muy desnatado. Una nueva batería de pequeños telescopios ha descubierto casualmente 47 galaxias ultradifusas, con estrellas tan separadas entre sí que el conjunto se muestra extremadamente tenue. Aunque varias de ellas tienen un tamaño similar al de la Vía Láctea, poseen un número de estrellas mil veces menor. Nadie sabe cómo pudieron originarse estos objetos.

Las extrañas galaxias fueron descubiertas con Dragonfly, un conjunto de ocho teleobjetivos Canon instalados recientemente en Nuevo México. «Simplemente no pudimos resistir la tentación de mirar hacia Coma», señala Roberto Abraham, astrónomo de la Universidad de Toronto. Situado a unos 340 millones de años luz de la Tierra, el cúmulo de Coma alberga miles de galaxias. Puede además presumir de un gran legado histórico: fue en él donde, en los años treinta, los astrónomos detectaron por primera vez materia oscura.

La imagen tomada por Dragonfly mostraba varias manchas tenues, indicativas de grandes galaxias difusas. Por pura suerte, el telescopio espacial Hubble había captado una de ellas en una observación independiente, lo que permitió estudiarla con más detalle. Las nuevas galaxias no se parecen en absoluto a la nuestra. Son suaves, redondeadas y carecen de gas con el que formar nuevas estrellas. Y aunque guardan algunas semejanzas con ciertas galaxias difusas conocidas como enanas esferoidales, son cualquier cosa menos pequeñas. El descubrimiento se describe en la edición de enero de Astrophysical Journal Letters.

¿Cómo se formaron estas galaxias tan tenues y difíciles de detectar? Pieter van Dokkum, astrónomo de la Universidad Yale y miembro del equipo que publicó el hallazgo, sospecha que podrían ser «vías lácteas fallidas»: grandes galaxias que iban camino de convertirse en objetos brillantes pero que, antes de que pudiesen engendrar un gran número de estrellas, perdieron el gas. Ello podría haber ocurrido como consecuencia de explosiones de supernova, las cuales habrían catapultado el gas hacia el exterior.

En cualquier caso, las nuevas galaxias han de albergar grandes cantidades de materia oscura, ya que de lo contrario no podrían mantenerse cohesionadas. Se ignora cuánta podrían contener, ya que por el momento los astrónomos no han logrado medir su masa. Pero, para Chris Impey, de la Universidad de Arizona, se antojan excelentes laboratorios. Si la materia oscura emitiese radiación, estas galaxias ultradifusas podrían ser el lugar ideal para verla.

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