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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2015Nº 463

Arqueología

La historia de un dios maya

El descubrimiento de una obra de arte en la antigua ciudad maya de Holmul ilumina una vieja polémica.

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El rey había estado sumido en la oscuridad durante más de 1400 años. Cuando los arqueólogos lo encontraron, le faltaba la mitad del rostro, finamente tallado, pero el tocado y las insignias se conservaban íntegros. Dirigía su único ojo hacia el sombrío túnel que los visitantes habían excavado en uno de los mayores monumentos de la antigua ciudad maya de Holmul, en el noreste de la actual Guatemala. Los jeroglíficos revelaron su nombre: Och Chan Yopaat, «el dios de la tormenta entra en el cielo».

El rey es la figura central de un conjunto escultórico recién descubierto y que tiene en vilo a los estudiosos de la civilización maya. Francisco Estrada-Belli, de la Universidad de Boston, había estado excavando el monumento (una pirámide rectangular de techo plano donde se realizaban ceremonias) para obtener información sobre el sistema político durante un período especialmente tumultuoso de la historia maya. En el interior de la pirámide se encontraban los restos de otros edificios, levantados siglos antes en el mismo lugar y sobre los que más tarde se construyeron templos de mayor tamaño. Cuando Estrada-Belli y su equipo estaban abriendo un túnel a través de las estructuras anidadas para averiguar lo que quedaba de ellas, se toparon con la base de una escalinata. En el verano de 2013, las escaleras les llevaron hasta la fachada de un templo de unos diez metros de alto que, por algún motivo, se había salvado de la demolición. Un magnífico friso, un intrincado relieve de estuco de ocho metros de largo por dos de ancho, decoraba la parte superior del templo.

Pero el valor del friso va mucho más allá de lo artístico. Constituye un documento histórico para quienes intentan desentrañar cómo funcionaron las sociedades mayas durante una época convulsa. Cuando se construyó, hacia el año 590 de nuestra era, Holmul se encontraba en medio de un conflicto que, según numerosos especialistas, definió la historia maya durante más de un milenio: la guerra entre los reinos de Tikal y Kaanul. Los expertos creen que el rey representado en el friso fue el fundador de la dinastía que gobernó Holmul durante aquella época. Si están en lo cierto, el hallazgo podría ayudar a responder antiguos interrogantes sobre la gobernanza maya.

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