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1 de Abril de 2015
Astronomía

Veinticinco años del Hubble

Un cuarto de siglo después de su puesta en órbita, el telescopio espacial Hubble sigue siendo uno de los mejores instrumentos astronómicos de todos los tiempos. Sus resultados han acuñado, en un sentido literal, la imagen que el público tiene del cosmos.

NASA

Desde hace 25 años, el telescopio espacial Hubble nos deleita con excepcionales fotografías relativas a todas las áreas de la investigación astronómica. Sus observaciones han retratado desde los cuerpos del sistema solar hasta galaxias remotas que nunca antes habíamos visto. Sin miedo a exagerar, podemos decir que su archivo de imágenes constituye una valiosa aportación al patrimonio cultural de la humanidad.

A pesar de la gran variedad de objetos celestes fotografiados por el Hubble, todas las imágenes guardan algo en común: su extraordinaria nitidez, posible gracias a un espejo de 2,4 metros de diámetro al que se le permite operar desde el espacio. El telescopio orbita alrededor de la Tierra a una altitud de 560 kilómetros, muy por encima de la atmósfera y sus efectos distorsionadores.

Hoy ya casi hemos olvidado que el observatorio, con un coste inicial de 2500 millones de dólares, no funcionó a la perfección desde el primer momento. Aunque su espejo primario fue pulido con gran precisión, su geometría se desviaba ligeramente de la buscada; sin duda, uno de los problemas técnicos más embarazosos de la historia de la ciencia. Durante tres años y medio, los astrónomos tuvieron que arreglárselas con fotografías borrosas que, tras grandes esfuerzos, lograban mejorar mediante técnicas de procesamiento de imagen. Por fortuna, el problema se solventó: en diciembre de 1993, la NASA envió el sistema de corrección óptica COSTAR a bordo de la lanzadera espacial Endeavour. Tras apresar el telescopio con el largo brazo mecánico del transbordador, los astronautas reemplazaron uno de sus instrumentos científicos con el dispositivo corrector. Desde entonces, el Hubble ve perfectamente.

Los progresos técnicos se han sucedido desde el lanzamiento del telescopio. Otras cuatro misiones de mantenimiento, en los años 1997, 1999, 2002 y 2009, han servido para dotar al Hubble de instrumentos ópticos cada vez más avanzados. Estos se diseñaron para compensar el error del espejo primario, con lo que al final el sistema COSTAR se tornó superfluo. En la última de estas misiones se instaló la tercera versión de una cámara de alta resolución, la Cámara de Campo Amplio 3 (Wide Field Camera3). Con un campo de visión de 164 × 164 segundos de arco, cada uno de sus píxeles cubre una porción de cielo de 0,04 segundos de arco.

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