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1 de Julio de 2016
Biología marina

El bentos antártico, afectado por el cambio climático

Este ecosistema de los fondos marinos se ve alterado por la sedimentación asociada al retroceso de los glaciares, más que por el ascenso en sí de las temperaturas.

En la caleta Potter se ha estudiado el bentos desde el año 1994. Desde entonces se ha observado un retroceso notable del glaciar, lo que ha provocado un mayor aporte de sedimentos en el fondo marino, especialmente en la zona más interna de las tres áreas de sedimentación que se han descrito en la caleta. En esa zona, los organismos bentónicos filtradores que viven fijos en los fondos blandos ven especialmente alteradas su alimentación y respiración. [CORTESÍA DE RICARDO SAHADE]

El rápido calentamiento experimentado por la península antártica en los últimos sesenta años ha sido uno de los mayores registrados en el planeta. Mientras que la temperatura media global ha aumentado unos 0,6 grados centígrados, en esa región lo ha hecho unos 2,5. Tal incremento ha alterado la criosfera (el hielo que cubre la superficie de la tierra o el agua) y ha llevado al colapso de grandes plataformas, como la de Larsen, con una extensión y una velocidad nunca antes observadas. La extensión y duración del hielo marino se han visto fuertemente reducidas, y casi el 90 por ciento de los glaciares de la península están sufriendo una retracción.

Todo ello ha repercutido en los ecosistemas antárticos. En el sistema pelágico, el krill (conjunto de crustáceos planctónicos), cuya dinámica depende del hielo marino, alterna ahora su dominancia con las salpas (organismos del zooplancton gelatinoso), que proliferan cuando la extensión del hielo se reduce. Y los pequeños flagelados se han vuelto más abundantes que las diatomeas en el fitoplancton. Estas alteraciones pueden propagarse a lo largo de la cadena trófica y alcanzar los organismos de niveles superiores, como pingüinos y focas. A pesar de tales variaciones, hasta ahora casi no se habían registrado respuestas en los organismos del bentos, que habitan el fondo marino.

Un estudio reciente llevado a cabo por nuestro grupo ha revelado un cambio repentino, sucedido en tan solo unos pocos años, en las comunidades bentónicas de una zona de la península antártica. Hemos relacionado esa alteración con el incremento de los sedimentos depositados en la zona a causa de la retracción de los glaciares y, en última instancia, con el ascenso de la temperatura registrado en la península antártica en el último siglo. 

Cambios bruscos en un medio estable
El bentos antártico se caracteriza por una alta diversidad, equiparable a la de áreas templadas e incluso tropicales. En él suelen predominar los filtradores epibentónicos sésiles (animales que viven fijos en el fondo y se alimentan filtrando partículas del agua), como esponjas, corales blandos, briozoos y ascidias. Estos organismos generan una compleja estructura tridimensional incluso sobre los fondos blandos, una característica peculiar de los sistemas antárticos, ya que en otras latitudes suelen restringirse a los fondos rocosos y los arrecifes.

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