Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

La guerra de las lenguas

¿Dónde se originó la familia de lenguas indoeuropeas? Lejos de resolver un antiguo debate, las nuevas pruebas aportadas por el ADN y la biología evolutiva no han hecho más que avivarlo.

MARK ALLEN MILLER

En síntesis

Cerca de la mitad de la población mundial habla alguno de los idiomas que derivan de una antigua lengua conocida como protoindoeuropeo, o pIE.

Los lingüistas hace tiempo que defienden que el pIE se extendió desde las amplias estepas de Asia central hasta Europa hace entre 6000 y 5000 años.

Una hipótesis alternativa postula que el pIE comenzó su expansión hace unos 8000 años desde lo que ahora es Turquía, tras la introducción de la agricultura en aquellas regiones.

Las últimas pruebas aportadas por la biología evolutiva y las muestras de ADN antiguo, lejos de zanjar la disputa, han avivado la controversia.

«¿Qué hay en un nombre?», le preguntaba Julieta a Romeo. «Eso que llamamos rosa, con otro nombre olería igual de dulce.» Una Julieta de la vida real habría hablado con Romeo no en un inglés shakesperiano, sino, seguramente, en un oscuro dialecto del italiano medieval. Pese a ello, la palabra que habría usado para denominar aquella flor de dulce perfume (rosa, en italiano contemporáneo) habría compartido una misma raíz lingüística con sus versiones en inglés (rose) y en numerosas otras lenguas habladas en Europa (Rose, con erre mayúscula, a la manera alemana, o minúscula, como en el francés rose). ¿En croata? Una aromática ruža. Y para los cerca de 60.000 escoceses que todavía hablan el antiguo gaélico escocés, este símbolo del amor apasionado es una ròs.

¿Por qué lenguas tan geográficamente diversas se valen de palabras similares para la misma flor? Todas ellas, junto con más de otras 400, pertenecen a una misma familia lingüística increíblemente extendida: la de las lenguas indoeuropeas, todas las cuales tienen un origen común. Entre ellas se cuentan el griego, las lenguas baltoeslavas, el latín y las lenguas románicas, el inglés y las demás lenguas germánicas, el sánscrito y muchos idiomas hablados en Irán y el subcontinente indio. Constituyen el grupo lingüístico más dominante de la historia de la humanidad. Aunque alrededor del 7 por ciento de las 6500 lenguas que se calcula que hay en el mundo son indoeuropeas, estas son habladas por 3000 millones de personas, casi la mitad de la población mundial. Saber cómo, por qué y cuándo se extendieron de tal modo es clave para comprender los cambios sociales, culturales y demográficos que llevaron a la creación de las diversas poblaciones actuales de Europa y gran parte de Asia. Tal y como comenta Paul Heggarty, lingüista del Instituto Max Planck para Ciencias de la Historia Humana, en Jena, Alemania: «Tenemos que explicar por qué el indoeuropeo tuvo un éxito tan exagerado, tan abrumador».

Debido a que las palabras y las lenguas no fosilizan, durante más de cien años se dejó la tarea de rastrear sus movimientos a través del tiempo y del espacio a los lingüistas tradicionales y a un pequeño número de arqueólogos. Sin embargo, con la reciente entrada en escena de biólogos y expertos en ADN antiguo, el estudio del origen de las lenguas indoeuropeas se ha tecnificado. Armados con nuevas herramientas teóricas y estadísticas, estos investigadores han comenzado a transformar la lingüística, que de ser un ejercicio de lápiz y papel se ha convertido en un campo que usa potentes ordenadores y métodos tomados de la biología evolutiva.

Se podría pensar que este intento de modernizar la lingüística llevaría a entender mejor dónde y cuándo surgieron las lenguas indoeuropeas. Sin embargo, en gran medida ha sucedido lo contrario, con lo que la cuestión ha desembocado en una disputa todavía mayor. Todo el mundo está de acuerdo en un aspecto clave: las lenguas indoeuropeas descendieron de un ancestro común, una lengua madre llamada protoindoeuropeo, o pIE. No obstante, por qué esta lengua generó tantos descendientes y dónde se originó sigue generando controversia.

Los investigadores se dividen en dos grandes grupos. Uno de ellos, que incluye a la mayoría de los lingüistas tradicionales, sostiene que fueron los nómadas de Asia Central, que inventaron la rueda y domesticaron el caballo, quienes comenzaron a extender la lengua madre por Europa y Asia hace unos 6000 años. El otro, encabezado por el arqueólogo británico Colin Renfrew, atribuye su origen a los campesinos que vivieron mucho antes en lo que ahora es Turquía, unos mil kilómetros más al sur, los cuales habrían comenzado a extender la lengua en algún momento posterior a que empezasen a hacer lo propio con la agricultura, hace 8500 años.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.