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1 de Julio de 2008
Política nuclear

El reciclado nuclear

En EE.UU. están en marcha planes para reutilizar el combustible agotado de los reactores, pero sus ventajas son nimias comparadas con los peligros.
Aunque ha transcurrido una docena de años desde que en EE.UU. entró en servicio el último reactor nuclear para la generación de energía eléctrica, hoy se perciben indicios de un renacer de ese tipo de centrales. Los incentivos están ahí: los precios del gas natural y del petróleo han subido por las nubes; crecen las protestas públicas contra las emisiones de gases de invernadero creadas por la quema de combustibles fósiles; y el gobierno federal ha ofrecido hasta 8000 millones de dólares en subsidios y seguros contra los retrasos en las licencias (con unas leyes nuevas para racionalizar el proceso) y 18.500 millones de dólares en avales. ¿Qué más podría desear la moribunda industria de la energía nuclear?
Sólo una cosa: un lugar adonde enviar el combustible usado. Ciertamente, la falta de un basurero nuclear sigue siendo una nube negra que se cierne sobre el sector. La inauguración de un basurero federal en el monte Yucca (Nevada) --ahora prevista para 2017 como muy pronto-- ya se ha retrasado dos decenios, y las piscinas de desactivación donde se guarda el combustible agotado en las centrales nucleares se están quedando sin espacio.

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