Drosophila melanogaster. Polaridad ocular

El ojo compuesto de los insectos ha llamado desde siempre la atención de los biólogos del desarrollo, atraídos por la regularidad con que las células que lo forman se organizan en el espacio.

Se funda tal organización en la repetición de una unidad hexagonal, el omatidio, que contiene un número fijo de células fotorreceptoras y auxiliares. Las células fotorreceptoras desarrollan unas vesículas membranosas, los rabdómeros, que actúan como receptores lumínicos.

En la mosca del vinagre Drosophila melanogaster y otros dípteros evolucionados, los rabsómeros de las células fotorreceptoras externas (R1-R6) se distribuyen en un trapecio asimétrico. Merced a esa disposición asimétrica, advertimos que el ojo se organiza en torno a un eje dorsoventral, ya que los omatidios situados en su mitad dorsal son imagen especular de los omatidios situados en la mitad ventral. La línea imaginaria que separa los omatidios dorsales de los ventrales se llama ecuador y es un eje de simetría especular.

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