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1 de Mayo de 1994
Tendencias en comunicaciones

Piratería electrónica

Usuarios y fabricantes se han echado a la autopista de la información. Allí les aguardan bandidos electrónicos y otros hampones.

Algún día, Internet será la superautopista de la información. Hoy, evoca la metáfora del ferrocarril decimonónico resoplando hacia el Oeste por praderas azarosas. Las oleadas de nuevos colonos que invaden el espacio cibernético en busca de informaciones u oportunidades comerciales, se convierten en presa fácil de avispados que manejan el teclado con la misma destreza con que Billy el Niño desenfundaba el revólver. Los veteranos de la frontera electrónica se lamentan de la ola de criminalidad en ascenso y del deterioro de las normas de colaboración asentadas en una tradición muy sólida.

Es difícil apreciar hasta qué punto Internet depende de la responsabilidad compartida y respeto mutuo. Las 30.000 redes con más de 2,5 millones de ordenadores conectados que componen el sistema se intercambian gigabytes de información sin más requisitos que un sencillo protocolo digital de saludo. (Hasta para estimar el tamaño de Internet, como lo hace SRI International, se necesita la cooperación de los administradores de sistemas en todo el mundo.) Muchos, por ejemplo, saben que los mensajes de correo electrónico pueden ser leídos por gente que no son sus destinatarios, pero pocos saben que es posible falsificar estos y otros mensajes sin dejar rastro. Casi nadie que reciba un mensaje puede estar seguro de que proceda de su aparente expedidor.

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