Ranas y sapos desertícolas

A nadie se le ocurriría pensar que los anfibios morasen en los desiertos. Pero los que viven en climas secos saben adaptarse a la vida en condiciones extremas.

Con su piel húmeda y hábitos acuáticos, ranas y sapos parecen plenamente adaptados a la vida en charcas y ríos, o sus aledaños. Pero los hallamos también en las regiones áridas de todo el mundo, desde el desierto californiano del Colorado hasta las sabanas africanas. Para sobrevivir en tales climas han desarrollado mecanismos fisiológicos y de comportamiento que les permiten retener el agua y permanecer frescos.

La gama de adaptaciones observada por nosotros y otros biólogos desafía ideas arraigadas sobre la fisiología de los anuros, es decir, de ranas y sapos. Cuanto sabíamos sobre estos anfibios procedía de la investigación en especies de climas templados; el estudio de las que viven en desiertos nos ha permitido vislumbrar la notable diversidad que les distingue.

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