¿Cómo se distribuye el talento?

La máquina de Galton, el teorema central del límite y la regresión a la media.

El científico victoriano sir Francis Galton (1822-1911) fundó la psicometría, de­sa­­rrolló la identificación mediante huellas dactilares y diseñó el primer mapa meteorológico, por citar algunos de sus múltiples logros. Primo de Charles Darwin, realizó todas sus investigaciones por su cuenta, al margen del ámbito académico, y por ellas acabó recibiendo el título de sir cuando ya contaba 87 años.

En 1869, el polímata inglés concluyó su obra Hereditary genius («El genio hereditario»). Se trataba de un estudio estadístico sobre la herencia de algo tan difícil de definir como el talento. Galton buscó patrones en algunas familias eminentes, como por ejemplo los Bernoulli en matemáticas o los Bach en música. Pese a la inevitable arbitrariedad a la hora de asignar talento a cada individuo, Galton concluyó que, en cualquier árbol genealógico, había una marcada tendencia a que este disminuyera con la distancia al personaje más célebre de la familia. Así, los padres e hijos (parientes de primer grado) de Jacob Bernoulli o Johann Sebastian Bach eran menos eminentes que ellos, y sus abuelos y nietos (parientes de segundo grado) lo eran menos aún. Pero ¿por qué el talento parecía disiparse en vez de aumentar? ¿Se debía a algún mecanismo hereditario desconocido?

El quincunce

Galton decidió comprobar si sucedía lo mismo con la estatura, una cualidad mucho más fácil de cuantificar que el talento. Los trabajos pioneros en estadística social y antropológica de Adolphe Quetelet ya habían mostrado que muchas variables sociales seguían una distribución normal: una curva simétrica en forma de campana que es ubicua en estadística. Galton comprobó que, en efecto, la altura de la población inglesa se distribuía de ese modo, pero necesitaba datos para encontrar la relación entre las alturas de sucesivas generaciones.

En 1873, mientras recababa esos datos y llevaba a cabo una serie de experimentos para determinar el diámetro de los guisantes a lo largo de varias generaciones, Galton diseñó y encargó construir una curiosa máquina: un tablero con un embudo en la parte superior, por el cual se podían soltar perdigones de plomo para que cayeran a través de varias filas de topes desplazadas entre sí y acabaran amontonándose en unos compartimentos verticales situados en el extremo inferior (véase la figura de arriba). ¿Qué pretendía Galton con tan insólito artefacto?

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.