La naturaleza evasiva de ómicron

Ciertas mutaciones de esta variante del coronavirus la ocultan ante el sistema inmunitario y la hacen muy contagiosa.

[ISTOCK: NAEBLYS]

En síntesis

La variante ómicron del coronavirus SARS-CoV-2 ha batido todas las marcas en cuanto a la velocidad y la extensión del contagio.

Esa capacidad se explicaría por la acumulación de mutaciones en las espículas, variaciones que impiden que sea reconocido por los anticuerpos del sistema inmunitario y, al mismo tiempo, simplifican su entrada en las células.

Por suerte, esa gran infecciosidad tiene como contrapartida una merma en su capacidad de penetración en el pulmón, por lo que no es tan virulenta como otras variantes del coronavirus.

La variante ómicron del SARS-CoV-2 probablemente sea el virus que se ha propagado con mayor rapidez en la historia de la humanidad. Un enfermo de sarampión, quizá el virus y el microbio más infeccioso de todos, puede infectar a una quincena de personas en 12 días. Pero cuando el pasado invierno irrumpió ómicron, era tal su rapidez que un infectado podía contagiar a seis individuos al cabo de cuatro días, a 36 en ocho días y a 216 en doce. A finales de febrero era la responsable de casi todas las infecciones de COVID-19 en los Estados Unidos.

Cuando la variante alfa surgió en noviembre de 2020, poco se sabía sobre la influencia que sus escasas mutaciones tendrían en su comportamiento. Ahora, tras un año acumulando datos y conocimientos, se ha podido relacionar una parte del medio centenar de mutaciones de ómicron con los mecanismos que han impulsado su propagación con semejante rapidez y eficacia. Sriram Subramaniam, bioquímico de la Universidad de la Columbia Británica en Canadá, apunta que ese tipo de averiguaciones suelen tardar mucho más, «pero como llevamos un año examinándolas, ya estamos preparados».

Ómicron alberga el doble de mutaciones que otras variantes preocupantes; el sublinaje BA.2 de esta variante aloja todavía más cambios. Contiene 13 mutaciones en la proteína de la espícula que rara vez se han visto en otras variantes y provocan unos cambios en su morfología que le confieren nuevas capacidades sorprendentes. Si delta era la variante Hulk, la fuerza bruta, ómicron sería como Flash, enmascarada y rápida como el rayo.

Vamos a explorar las cuatro maneras en que la variante ha cambiado: tres le permiten eludir el sistema inmunitario y la vuelven más infecciosa, mientras que la cuarta podría ser la responsable de que ocasione una enfermedad más leve.

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