Un nuevo actor en el origen de las espinillas

Una reciente investigación dermatológica ahonda hasta la raíz del acné.

[Thoma Fuchs]

Si las espinillas tienen su origen en la piel sebosa, ¿por qué un lavado a fondo no impide que salgan? Un estudio reciente brinda una respuesta y podría sugerir una nueva línea de defensa.

Las espinillas, o puntos negros, albergan infecciones bacterianas diminutas y muy limitadas. La culpable más habitual es la bacteria Cutibacterium acnes, que vive sin causar problemas entre las células cutáneas hasta que aumenta el sebo de la piel y, ante la abundancia de nutrientes que eso genera, se multiplica sin control. Lo que pensamos que es el acné —las pústulas, el enrojecimiento y la hinchazón— son las consecuencias de una batalla librada entre el sistema inmunitario y las bacterias en proliferación, explica el dermatólogo Richard Gallo, de la Universidad de California en San Diego, que dirigió el nuevo estudio. «En la mayoría de los casos, no es que tengamos sucia la piel o no nos lavemos la cara lo suficiente. El problema reside en el modo en que nuestro sistema inmunitario se enfrenta contra las bacterias que supuestamente están allí», aclara. 

Si imaginamos que el sistema inmunitario y las bacterias son dos equipos de fútbol, el acné es el césped maltrecho que queda al acabar el partido. El nuevo estudio señala a un jugador del equipo inmunitario que era desconocido hasta ahora y que resulta especialmente destrozón. Gallo y sus colaboradores dan a conocer en Science Translational Medicine que un tipo de célula estructural llamada fibroblasto (normalmente no considerada una célula inmunitaria) contribuye al desastre. En el curso de experimentos con ratones y muestras de piel humana, han descubierto que C. acnes fomenta la transformación de los fibroblastos en adipocitos que segregan una sustancia antimicrobiana, además de proteínas proinflamatorias. También descubrieron que los retinoides, una clase de potentes antiacnéicos de uso habitual, actúan en parte impidiendo esa transformación de los fibroblastos y liberando las proteínas irritantes. 

Jonette Keri, dermatóloga clínica en la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, que no ha participado en el estudio, califica el descubrimiento como un nuevo modo interesante de ver el acné. Los retinoides pueden causar efectos secundarios, así que afirma que descubrir un modo más específico de impedir la transformación de los fibroblastos sería un tratamiento fantástico.

Este artículo apareció publicado en la sección de Actualidad Científica el 10 de junio de 2022.

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