Buenas noticias sobre el control de la malaria

Está comprobado que la mejor manera de que los pobres accedan a las mosquiteras es que sean gratuitas.
ANNA GILI, MERCE RODRIGUEZ Y JOSEP-MARIA GILI
Una cuestión frecuente sobre el desarrollo sostenible es cómo se puede ayudar a los más pobres del mundo. Sus ingresos son tan bajos, que carecen de acceso a los bienes y servicios imprescindibles: alimentación adecuada, agua potable, condiciones de salubridad y servicios médicos elementales. Una estrategia para ayudar a los pobres a cubrir estas necesidades, y puedan así escapar de la trampa de la pobreza, es proporcionarles apoyo económico. Mis colaboradores y yo hemos calculado que el coste de asegurar a los pobres del mundo la cobertura médica mínima para su supervivencia sería de alrededor del 0,1 por ciento del producto nacional bruto de los países de altos ingresos.
Un ejemplo de esta ayuda específica es la distribución masiva gratuita de mosquiteras contra el paludismo entre quienes viven en las regiones africanas más pobres y propensas a la enfermedad. La producción, transporte y distribución a una vivienda rural africana de cada una de estas mosquiteras impregnadas con insecticida de larga duración sólo cuesta alrededor de 10 dólares. Como estas redes duran cinco años y generalmente pueden dormir dos niños bajo una sola, el coste por niño es solamente de un dólar al año. Pero, a pesar del precio tan sorprendentemente bajo, algunos críticos se han opuesto a este método. Alegan que "se echarían a perder" gran cantidad de mosquiteras porque, al ser gratuitas, las desperdiciarían tanto los receptores como los diversos eslabones de la cadena de abastecimiento, ya que no las valorarían adecuadamente. La solución que prefieren estos críticos es sacarlas al mercado con descuentos; argumentan que pagar un precio, aunque sea bajo, haría que se utilizaran de forma más eficiente.

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