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1 de Octubre de 2009
Materiales

Claves de la superconductividad a altas temperaturas

Se ha descubierto que los pnicturos de hierro superconducen a 50 grados sobre el cero absoluto. El hallazgo reaviva la búsqueda de mejores superconductores de alta temperatura y arroja luz sobre el fenómeno.

JAMIE CHUNG (fotografía), BRIAN BRYN (diseño)

En 2006, el grupo de Ideo Hosomo, del Instituto de Tecnología de Tokio, no buscaba superconductores. Se proponía crear nuevos tipos de semiconductores transparentes, aptos para pantallas planas, cuando observaron que una nueva sustancia (combinación de lantano, oxígeno, hierro y fósforo) presentaba, a menos de cuatro kelvin (-269grados Celsius), una resistencia nula al paso de la corriente eléctrica; es decir, se tornaba superconductora.

Aunque 4 K sea muy inferior a la mínima temperatura registrada hasta hoy en un laboratorio (138 K) y mucho menor que la anhelada "temperatura ambiente" (300 K), quienes descubren un superconductor se asemejan al navegante que estrena un nuevo yate. Al patrón le interesa saber qué velocidad alcanzará; al físico, hasta qué temperatura máxima superconducirá el material en sus distintas variantes.

Las aplicaciones industriales de los superconductores se ven frenadas por la necesidad de sistemas de refrigeración complejos, costosos y voluminosos. Cualquier elevación de la temperatura de funcionamiento aliviaría esos inconvenientes y haría técnica y económicamente viables aplicaciones inéditas.

Los ingenieros piensan en cables eléctricos que transporten sin pérdidas potencias enormes e imanes compactos de potencia extraordinaria (destinados a la formación de imágenes por resonancia magnética, trenes levitados, aceleradores de partículas y otras maravillas), todo ello sin afrontar los enormes gastos y molestias de los sistemas de enfriamiento por helio líquido que requieren los fríos y anticuados superconductores al uso.

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