Simpatría y coevolución entre el críalo y sus hospedadores

La evolución del parasitismo de cría actúa como si se tratara de una carrera de armamentos. Frente a las adaptaciones de los parásitos, los hospedadores desarrollan contra-adaptaciones, y ambos van refinando sus estrategias.

Dejar descendencia es el imperativo más importante que rige la vida y el comportamiento de los organismos. A lo largo de la evolución ha ido apareciendo un abanico muy amplio de estrategias reproductoras, que tienden, todas, a obtener la mayor cantidad y calidad posibles: numerosos descendientes que sean capaces, al propio tiempo, de una progenie numerosa también. Destaca entre esas estrategias la del parasitismo de cría, que consiste en depositar los huevos en los nidos de otras especies para que los incuben y los críen, una vez eclosionados.

Pero es un fenómeno poco extendido. Se citan algunos ejemplos en los insectos, sobre todo en las hormigas. Así en la especie Teleutomyrmex schneideri dos o tres hembras pasan toda su vida sobre la hembra hospedadora, alimentadas y cuidadas por las obreras que no las distinguen de su propia reina. Los huevos de las hembras parásitas son recogidos junto con los de la reina propietaria del hormiguero y reciben idéntica atención.

El parasitismo de cría se manifiesta sobre todo en las aves, con casi un centenar de especies conocidas, la mitad de las cuales pertenecen a la familia de los cucúlidos, en la que se encuadran las dos especies parásitas que existen en Europa: el cuco (Cuculus canorus) y el críalo (Clamator glandarius).

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.