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1 de Mayo de 2012
Medicina

Cerrar el paso al VIH

Un paciente se ha liberado del VIH gracias a un tratamiento que impidió la entrada de virus en ciertas células inmunitarias. Pero la técnica resulta peligrosa y difícil de repetir. ¿Se descubrirá una forma más segura y viable?

OWEN GILDERSLEEVE (ilustración), SAM HOFMAN (fotografía)

En síntesis

El VIH se sirve de cierta molécula que se aloja en la superficie de algunas células del sistema inmunitario, la proteína CCR5, para infectar a esas células.

Algunas personas han heredado una mutación que da lugar a una proteína CCR5 defectuosa, lo que les confiere una mayor protección contra la infección del VIH.

Se están ensayando técnicas de manipulación genética para que las células inmunitarias no sinteticen la proteína CCR5, de modo que se vuelvan también resistentes al VIH.

Los resultados preliminares de los estudios de seguridad en humanos sometidos a esa técnica son esperanzadores, pero todavía hay un largo camino por recorrer.

Hace poco más de tres años, un equipo médico de Berlín publicó los resultados de un experimento único que asombró a los que investigaban el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). El grupo alemán había obtenido médula ósea (donde se forman las células inmunitarias) de un donante anónimo cuya herencia genética le hacía resistente al virus. A continuación, los investigadores trasplantaron las células a un hombre con leucemia que había sido seropositivo durante más de diez años. Aunque el trasplante de médula ósea se realizó para tratar la leucemia, se esperaba que la intervención proporcionara al paciente suficientes células resistentes al virus para combatir la infección. El tratamiento superó las expectativas. Además de disminuir la cantidad de VIH en la sangre, el trasplante eliminó del organismo todo rastro detectable del patógeno, en particular de los múltiples tejidos donde podría haber permanecido latente. El equipo mostró tal sorpresa por los espectaculares resultados que esperaron casi dos años antes de publicarlos.

La noticia parecía demasiado buena para ser cierta. Y sin embargo, cinco años después del tratamiento, el paciente de Berlín (quien más tarde reveló su identidad como Timothy Ray Brown, de California) sigue sin presentar signos de albergar el virus del sida, a pesar de no haber tomado antirretrovíricos durante todo este tiempo. De los más de 60 millones de personas que se han infectado con el VIH en los últimos decenios, Brown es, hasta la fecha, la única persona en la que se ha confirmado la erradicación de la infección.

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