Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Agosto 2014Nº 455
Taller y laboratorio

Horticultura

Agricultura científica

Aderezada por conocimientos químicos y botánicos, la horticultura nos proporciona materiales para múltiples experimentaciones.

Menear

Un largo invierno trabajando en el laboratorio, bajo la luz artificial, puede dejar al experimentador con cierto déficit de serotonina. Pero, llegado el buen tiempo, puede recuperarse trasladando su actividad al exterior. Una buena forma de hacerlo es experimentando en el campo de la botánica comestible.

Tomemos un trozo cualquiera de tierra y aportemos algún material orgánico parcialmente descompuesto. Plantemos luego todo tipo de verduras y hortalizas. El resultado: un huerto. Invitemos ahora a amigos y conocidos y escuchemos sus comentarios. Con un poco de suerte, alguien nos preguntará si se trata de un huerto orgánico, ecológico, biodinámico o permacultural. No nos asustemos. Orgánico es todo lo vivo y ecológico es algo cultivado solo con productos naturales. Menos debe extrañarnos que lo tilden de biodinámico, ya que todo lo que medra en un huerto se halla en cambio continuo; y si no comprendemos lo que significa permacultural, tampoco debemos sufrir, ya que el significado es tan amplio que incluye también lo que aquí nos interesa, la horticultura científica, basada en la experimentación sistemática y reproducible.

Gracias al cúmulo de conocimiento generado durante siglos, y en especial en estas últimas décadas, hoy sembrar y cultivar plantas es una ciencia perfectamente establecida; sería imposible alimentar a la creciente población mundial sin la estrecha colaboración de la industria química con el sector agroalimentario. El resultado es que la agricultura a gran escala utiliza necesariamente un amplio abanico de sustancias que permiten abonar el suelo, controlar plagas y aumentar espectacularmente la producción. Sin embargo, para nuestros fines experimentales o didácticos intentaremos ser autosuficientes en cuanto a fertilizantes y enmiendas.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados