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  • Investigación y Ciencia
  • Enero 2007Nº 364

Neurología

Neuronas espejo

Un tipo especial de células cerebrales reflejan el mundo exterior. Vehiculan nuestra capacidad de imitar, aprender y comprender las acciones e intenciones ajenas.
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Una escena breve: Pablo mira cómo Elena corta una flor. Pablo sabe qué está haciendo Elena (cortar la flor) y sabe también por qué lo hace. Elena le sonríe; Pablo adivina que se la va a regalar. Su percepción de lo que está sucediendo es casi instantánea. Pero, ¿de qué modo consigue comprender la acción y los propósitos de Elena con tanta facilidad?
Un decenio atrás, psicólogos y neurocientíficos habrían atribuido ese conocimiento de las acciones de otro individuo y, sobre todo, sus intenciones a un proceso de razonamiento, no muy distinto del que se sigue en la resolución de un problema lógico: un refinado aparato cognitivo en el cerebro de Pablo procesaría la información que le proporcionan sus sentidos y la compararía con experiencias similares (almacenadas con anterioridad), llegando a una conclusión sobre lo que va a hacer Elena y los motivos que la animan.

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