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1 de Enero de 1995
Botánica

Claves genéticas del desarrollo floral

Los genes que portan información posicional indican a las células de las flores en qué órganos deben convertirse. Un modelo basado en media docena de tales genes prevé el modo en que las mutaciones afectarán a la estructura floral.

Las flores se componen de varios órganos distintos. Pueden tener sépalos (estructuras foliáceas modificadas), pétalos, estambres (productores de polen) y carpelos (subunidades de los ovarios de una planta). En casi todas las flores silvestres que disponen de una dotación completa de tales órganos, su orden desde la periferia hacia el centro de la flor es sépalos-pétalos-estambres- carpelos. Pero cada especie y cada variedad se distingue por su morfología peculiar y por la disposición en que se distribuyen tales componentes.

El orden de los órganos florales en la planta es rasgo que se hereda. Lo que significa que la información que lo señala debe portarse en su material genético. Pero, ¿cómo se puede codificar la estructura tridimensional de una flor —o de cualquier otro organismo, puestos a ello— en el orden unidimensional de los pares de bases del ADN cromosómico?

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