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1 de Enero de 1995
Medicina

La bilirrubina

Considerada antaño mero producto de desecho, el conocimiento del metabolismo de esta molécula resulta decisivo para el tratamiento de las enfermedades caracterizadas por la presencia de ictericia.

La aparición de ictericia, una coloración amarillenta de piel y mucosas, nos indica la existencia de alteraciones en la sangre y en el hígado. El fenómeno es consecuencia de un incremento en la concentración sanguínea de un pigmento biliar, la bilirrubina.

Diariamente se realizan en los hospitales de todo el mundo múltiples determinaciones de la bilirrubina. Dicho test constituye una herramienta útil para el diagnóstico y evaluación pronóstica de las enfermedades del hígado. De ahí el interés que encierra conocer mejor la estructura del pigmento y los mecanismos responsables de su metabolismo y transporte hepático.

Formada a partir de la hemoglobina y de otras proteínas que contienen la molécula hemo, la bilirrubina se transporta en sangre unida a la albúmina. Llega a las células hepáticas, en cuyo retículo endoplasmático se une a diversos azúcares. Las moléculas resultantes, los conjugados, se excretan a la bilis y se eliminan posteriormente, una vez transformados en urobilinógenos.

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