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1 de Enero de 1995
Psicología

¿Por qué hablan solos los niños?

No debiera reprenderse a los niños cuando hablan solos y en voz alta. Tales soliloquios les ayudan a controlar su comportamiento y a adquirir nuevas habilidades.

Lo habrá advertido cualquier padre, maestro, niñera u observador ocasional: los niños pequeños hablan solos; a veces, tanto como hablan con los otros, si no más. A tenor de la situación, esos soliloquios, o habla privada en el argot de los psicólogos, representan entre el 20 y el 60 % de los comentarios que hace un niño menor de 10 años. Padres y educadores suelen ver erróneamente en esa conducta un signo de desobediencia, distracción o inestabilidad mental. Pero la verdad es que el habla privada forma parte esencial del desarrollo cognoscitivo de todos los niños. El reconocimiento de este hecho debiera presidir la enseñanza de niños normales y de los que tienen problemas de aprendizaje.

Aunque los soliloquios infantiles se remontan probablemente a los orígenes del lenguaje, hubo dos factores que impidieron a los psicólogos y pedagogos reconocer su importancia hasta los años sesenta. Me refiero al socialismo ruso de los años treinta y a la autoridad indiscutida de un eximio teórico cognoscitivo occidental. Hace más de siete décadas, Lev S. Vygotsky daba cuenta pública del interés del hablar solo. Pero en aquella época el régimen estalinista perseguía a muchos intelectuales, y abundaban las purgas en las universidades e institutos de investigación.

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