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1 de Diciembre de 1998
Ingeniería informática

Contra una criptografía reglamentada

Según uno de los pioneros en seguridad informática, el gobierno no debería inmiscuirse en la criptografía.
El establecimiento de comunicaciones electrónicas por redes de ordenadores crea la necesidad de preservar el carácter confidencial de las conversaciones y transacciones. La criptografía ofrece una solución a este problema, pero ha suscitado un acalorado debate político. En Estados Unidos, la administración pretende restringir el uso del cifrado de datos porque teme que delincuentes y espías aprovechen esta técnica para sus torcidos propósitos.
Antes de los setenta, la criptografía era demasiado complicada y costosa para utilizarse a diario. Pero dos invenciones transformaron el panorama: la clave pública de cifrado y el microprocesador. Por un lado, la utilización de claves de cifrado públicas y privadas --propuesta en 1976 por Whitfield Diffie, Martin E. Hellman y Ralph C. Merkle-- preparó el camino para el uso generalizado de criptografía muy potente, la cual mezcla aleatoriamente los mensajes con tal eficacia, que un ordenador necesitaría muchos años para descerrajar el código. Por otro lado, los microprocesadores rápidos, cada vez más asequibles, dan al usuario medios para realizar los cálculos que este tipo de criptografía requiere.

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