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Tendencias en astrofísica

Cosmos inconstante

Telescopios instalados en el espacio, dotados con visión de rayos X y rayos gamma, observan un universo dinámico, nunca en reposo.

El Observatorio Compton de Rayos Gamma, de la Administración Nacional norteamericana para la Astronáutica y el Espacio (NASA), y el Satélite Roentgen, que es un proyecto conjunto de los EE.UU., el Reino Unido y Alemania, —en la jerga, GRO y ROSAT, respectivamente— nos ofrecen información sobre objetos emisores de rayos X y gamma. Las radiaciones de rayos X y de rayos gamma constituyen las formas de radiación electromagnética más poderosas: un rayo X porta de centenares a decenas de miles de veces más energía que un fotón de luz visible, y aún más un rayo gamma. "Cuando miras el firmamento a altas energías, ves un mundo de sorprendente variabilidad", comenta Neil Gehrels, responsable del GRO. En tiempos cuyas escalas van de semanas a milésimas de segundo, los objetos celestes emisores de rayos X y gamma intensifican su brillo y lo atenúan, parpadean y oscilan. De estos cambios tan rápidos se sigue que las fuentes de radiación han de ser minúsculas en la escala cósmica; pues, si así no fuera, se tardaría muchísimo en verse afectada buena parte de la región emisora ante cualquier cambio físico. Pero lo cierto es que irradian enormes cantidades de energía.

Los astrónomos creen saber qué se esconde tras muchas de estas imprevisibles balizas cósmicas: un agujero negro, es decir, una masa colapsada tan densa que nada, ni siquiera la luz, puede escapar de su gravedad. Un agujero negro de la masa del sol tendría sólo unos seis kilómetros de diámetro. El agujero no puede producir de suyo ningún tipo de radiación, pero sí puede hacerlo la materia que merodee por su entorno. Los cálculos teóricos muestran que, si se acerca demasiado al agujero, se convertirá en un anillo aplanado, en un disco de acreción. Conforme el gas del disco vaya cayendo en espiral hacia su fin, el calor de la fricción irá elevando su temperatura hasta millones de grados. Y antes de que la materia desaparezca para siempre en el agujero podrían también emerger del disco haces de partículas.

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