Cáncer. Enzima de la inmortalidad

Cierta enzima, que permite la división ilimitada de las células y está ausente en la mayoría de los tejidos normales, podría ser la causa de la inmortalidad de las células cancerosas. Si se lograse su bloqueo, se dispondría de una nueva terapia.

Las células cancerosas remedan viejas glorias del cine, corroídas por dentro y milagrosamente bendecidas con un vigor eterno. Investigadores de California y Ontario están convencidos de haber identificado el secreto de esa inmortalidad. Parece deberse a cierta enzima, ausente en la mayoría de los tejidos normales, que permite la división ilimitada de las células. Si algún día pudiéramos bloquear esa proteína, significaría que hemos dado con una nueva terapia que dejaría indemnes a los pacientes.

La inmortalidad es norma entre células tumorales y organismos unicelulares. Si disponen del medio adecuado, se reproducen sin tasa. Por contra, las células normales del organismo tienen una esperanza de vida limitada; tras dividirse unas cuantas docenas de veces, acaban deteniéndose y muriendo. Muchos biólogos celulares atribuyen la causa de ese destino a la erosión de los telómeros.

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