¿Existió o no la carrera hacia la Luna?

John F. Kennedy hizo cuestión de honor nacional el llegar los primeros a la Luna. Pero, ¿tenían los soviéticos posibilidades de ganar la partida?

Hace veinticinco años, el 20 de julio de 1969, Neil A. Armstrong se convertía en el primer humano que pisaba la Luna. El acontecimiento constituyó una victoria política y técnica de los Estados Unidos en la guerra fría que mantenía contra la Unión Soviética. El Kremlin pondría, a partir de entonces, especial énfasis en negar que se hubiera empeñado en una misión parecida. Se trataba, decía, de un proyecto unilateral. La verdad, sin embargo, es muy otra. Los documentos de esos años, levantado ya el secreto oficial, y los testimonios de quienes ocuparon puestos clave bajo Jruschef y Breznief demuestran la realidad de la carrera por llegar antes a la Luna.

Las rivalidades personales, las cambiantes alianzas políticas y la rémora burocrática fueron, de acuerdo con esas fuentes, causa de interrupciones y retrasos en la ejecución del proyecto soviético de alunizaje. Por contra, el proyecto estadounidense recibió todo el apoyo político y un amplio respaldo social. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y sus equipos de contratación se beneficiaron de un grupo nutrido de expertos competentes y entusiastas. A pesar de la inicial ventaja soviética en la exploración del espacio, esos factores, amasados con una generosa y eficaz asignación de recursos, permitieron a los EE.UU. ganar la competición.

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