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  • Febrero 2012Nº 425
Historia de la ciencia

Historia de la ciencia

Ciencia popular

La historia de la ciencia nos ayuda a comprender mejor la comunicación entre expertos y profanos.

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En 1686, Louis-Bernard de Fontenelle (1657-1757) publicó con gran éxito Entretiens sur la pluralité des mondes, un libro que se reeditaría hasta bien entrado el siglo. El que había de ser nombrado en 1697 secretario perpetuo de la Academia de las Ciencias de París, una de las principales instituciones científicas del siglo XVII, escribió un diálogo entre un filósofo natural cartesiano y una dama inteligente, pero considerada profana en aquellos temas. Fontenelle le explicaba los sistemas de Ptolomeo, Copérnico y Brahe, los planetas, los satélites y las estrellas mientras discutía con ella la posibilidad de que otros mundos estuvieran habitados. En un principio, había pensado aquel libro para reducidos círculos de la aristocracia parisina, pero el éxito de ventas le obligó a revisar el texto y a adaptarse progresivamente a las necesidades del lector en futuras ediciones.

Esa es una historia relativamente poco conocida. Al situarnos en las últimas décadas del siglo XVII, a menudo esperamos que nos hablen de grandes filósofos naturales ingleses, como Robert Boyle e Isaac Newton, o de genios continentales como René Descartes, Pierre Gassendi o el mismo Gottfried Wilhelm Leibniz. No contamos en cambio demasiado con la presencia de Fontenelle entre los grandes de la historia de la ciencia, y mucho menos con la de esa enigmática dama que le escuchaba con atención y conversaba con él sobre arriesgadas hipótesis planetarias. ¿Existían diferencias considerables entre el sistema solar que Newton había descrito en sus Principia, la versión más «popular» de Fontenelle y los conocimientos de la dama? ¿Es posible definir una frontera nítida entre esos tres niveles de conocimiento científico, o se trata más bien de un contínuum de saberes que se realimentan mutuamente? ¿Hasta qué punto la ciencia o la filosofía natural de los expertos de finales del siglo xvii era incompatible con la filosofía natural popular, de los profanos? ¿Se podría extender esta discusión a otras épocas históricas?

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