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  • Investigación y Ciencia
  • Febrero 2012Nº 425
Apuntes

Paleontología

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El origen más remoto de los mamíferos con placenta

Un fósil recientemente encontrado arroja luz sobre el momento en que los mamíferos desarrollaron por primera vez la capacidad de alimentar a las crías en el vientre de sus madres.

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La mayoría de las personas piensan en la placenta como algo que se desecha después del parto. De hecho, su aparición hace millones de años constituyó un desarrollo evolutivo muy significativo, que dio lugar a la gran mayoría de los mamíferos que existen en la actualidad, como murciélagos, ballenas o humanos.
Hasta ahora, se creía que los mamíferos placentarios habían surgido hace unos 130 millones de años, cuando se separaron de la rama que dio origen a los modernos marsupiales, que nutren a sus crías en bolsas, en lugar de placentas. Sin embargo, un fósil recién hallado precede a esa bifurcación en unos 35 millones de años, con lo que se demuestra que los mamíferos con placentas o euterios, compartieron la Tierra con los dinosaurios durante mucho más tiempo de lo que se pensaba.

El fósil, descrito en agosto del año pasado en la revista Nature, corresponde a un pequeño animal parecido a una musaraña. Denominado Juramaia sinensis, vivió en China hace 160 millones de años. Parece ser el ancestro conocido más antiguo de los mamíferos placentarios, según un grupo de investigadores dirigido por Zhe-Xi Luo, paleontólogo del Museo Carnegie de Historia Natural.

La alimentación en la placenta permite una transferencia más rápida y eficiente de los nutrientes desde la madre a las crías, lo que permite un desarrollo cerebral más rápido, un cerebro adulto de mayor tamaño y una tasa metabólica más alta. Esas características repercutieron de forma importante en la evolución de la complejidad etológica y social observada entre los mamíferos actuales.

El fósil de Juramaia ofrece también indicios relevantes sobre la vida de los primeros euterios. Seguramente fue insectívoro, a juzgar por la forma de sus dientes, y poseía patas delanteras robustas que le debieron de ayudar a trepar a los árboles. Esa capacidad le habría facilitado la ocupación de territorio aún sin explotar, con lo que aumentaría su seguridad respecto a los depredadores y el acceso a los insectos entre el follaje. Cualquier oportunidad de reducir la competencia de otros mamíferos jurásicos, como el apostarse en zonas más elevadas, habría reforzado las diferencias entre Juramaia y los marsupiales, y convertiría al primero en el ancestro de un grupo de animales muy diferente.

El descubrimiento de este fósil corrobora estudios moleculares anteriores, que estimaban que la diferenciación entre euterios y otros mamíferos se produjo hace 160 millones de años, si bien dichos cálculos suelen considerarse provisionales hasta que las pruebas físicas, como los fósiles, lo demuestren. Ofrece un ejemplo perfecto de la forma en que múltiples líneas de investigación se unen para obtener conclusiones robustas e hipótesis bien fundamentadas. Se subraya así el valor de los enfoques integrales para responder a preguntas científicas.

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