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1 de Noviembre de 2009
Biología

El origen de la vida

Nuevos datos aportan pistas sobre el modo en que surgieron los primeros seres vivos a partir de la materia inanimada.

HOLLY LINDEM (fotoilustración); GENE BURKHARDT (diseño)

En síntesis

Se ha descubierto una vía que podría haberse seguido en la formación de ARN a partir de compuestos presentes en la Tierra primitiva.

Otros estudios respaldan la hipótesis de que las células primitivas que contenían moléculas semejantes al ARN podrían haberse ensamblado espontáneamente, para luego reproducirse y evolucionar hasta dar lugar a todas las formas de vida.

Los científicos están intentando crear en el laboratorio organismos artificiales autorreplicantes. Semejante creación de vida permitiría comprender cómo surgió en el planeta.

Todas las células, incluidas las bacterias más elementales, están repletas de dispositivos moleculares que serían la envidia de cualquier nanotecnólogo. A medida que oscilan, giran o se desplazan sin cesar por el interior de la célula, esas máquinas cortan, pegan y copian moléculas genéticas, transportan nutrientes de un sitio a otro o los convierten en energía, construyen y reparan las membranas celulares, y transmiten mensajes mecánicos, químicos o eléctricos. Una lista que crece con la incorporación incesante de nuevos descubrimientos.

Resulta prácticamente imposible imaginar el modo en que los mecanismos celulares, en su mayoría enzimas (catalizadores de naturaleza proteínica), pudieron formarse de manera espontánea cuando surgió la vida a partir de la materia inanimada hace unos 3700 millones de años. Es cierto que, dadas las condiciones adecuadas, algunos aminoácidos (los «ladrillos» con los que se construyen las proteínas) se forman fácilmente a partir de compuestos químicos más sencillos, tal y como descubrieron Stanley L. Miller y Harold C. Urey, de la Universidad de Chicago, en sus experimentos pioneros realizados en los años cincuenta. Pero pasar de ahí a la formación de proteínas y enzimas, eso ya es otra historia.

En el mecanismo celular para la fabricación de proteínas intervienen enzimas complejas que separan las hebras de la doble hélice de ADN para extraer la información que contienen los genes (las instrucciones para la construcción de las proteínas) y traducirla para obtener el producto final. Por tanto, explicar el origen de la vida conlleva una seria paradoja, pues hacen falta proteínas (así como la información almacenada en el ADN) para fabricar proteínas.

Por otra parte, la paradoja desaparecería si los primeros organismos no necesitasen las proteínas para nada. Experimentos recientes sugieren que podrían haberse formado espontáneamente moléculas genéticas semejantes al ADN o a su pariente cercano, el ARN. Y como esas moléculas pueden contorsionarse para adoptar distintas formas y operar a modo de catalizadores rudimentarios, quizás habrían logrado copiarse a sí mismas (para reproducirse) sin necesidad de proteínas.

 

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