Agua fósil bajo la península de Sinaí-Negev

Estudiando el agua que mana de fuentes y pozos dispersos de los desiertos de Sinaí y Negev, los hidrogeólogos han identificado un extenso acuífero formado a lo largo de la última glaciación.

Los grandes manantiales 'Ayun Musa del confín noroccidental del desierto de Sinaí parecen inagotables. Sus aguas inundan una vasta marisma parcialmente cubierta de gruesos tapices de junco, tamariscos y datileras. Al emerger el agua, sus carbonatos y sulfatos precipitan y forman montículos de toba porosa. Los montículos alcanzan ya varios metros, lo que indica que las fuentes han existido desde hace miles o decenas de miles de años. Pasajes bíblicos confirman la antigüedad de los manantiales: «Así Moisés sacó a Israel del mar (de los Juncos) Rojo y fueron a salir al desierto de Shur y anduvieron tres días por él sin encontrar agua. Y cuando llegaron a Marah, no pudieron beber las aguas por ser amargas. Por eso al lugar se le llamó Marah» (Éxodo 15: 22-23). «Mar» se traduce por «amargo» en hebreo y 'Ayun Musa por «Fuentes de Moisés» en árabe.

¿De dónde brota este poderoso caudal de los límites del desierto? Para los hidrogeólogos, los manantiales de 'Ayun Musa constituyen un desagüe de un acuífero subterráneo, o embalse, que almacena un ingente volumen de agua. Tiene el agua miles de años de antigüedad, y por eso se la llama paleoagua o agua fósil. La presión artesiana la empuja hacia la superficie. Si explotaran el acuífero, Egipto e Israel podrían convertir vastas extensiones de los desiertos de la península de Sinaí-Negev en regiones agrícolas.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.