Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Septiembre 1985Nº 108

Astronomía

Los satélites de Urano, Neptuno y Plutón

Cuando el Voyager 2 se acerque a Urano en enero del año próximo y a Neptuno en 1989, enviará fotografías de sus satélites. Varios estudios del sistema solar exterior realizados desde la Tierra sugieren qué podría encontrar esa sonda.

Menear

Hace casi exactamente 200 años, una observación realizada por un astrónomo aficionado duplicó el tamaño del sistema solar conocido. Mirando a través de un telescopio casero de 15 centímetros, William Herschel descubrió Urano, el séptimo planeta. Sesenta y cinco años después se descubrió Neptuno; como Urano, es un planeta gigante que viene a cuadruplicar el tamaño de la Tierra. Plutón, no mayor que la Luna y a doble distancia del Sol que Urano, no emergió de la oscuridad hasta 1930. Hacia esa época, gracias a astrónomos con iniciativa y a instrumentos de observación cada vez mejores, empezaba a quedar claro que los tres planetas exteriores no viajaban solos. Con el tiempo se halló que Urano tenía al menos cinco satélites y, dos como mínimo, Neptuno. En 1978 se detectó el primer satélite de Plutón en una fotografía de grano grueso del planeta.

Hasta hace poco tiempo, casi nada se conocía acerca de los satélites de Urano, Neptuno y Plutón, aparte de los parámetros de sus órbitas. En contraste con esa situación, los vehículos espaciales Pioneer y Voyager habían enviado magníficas imágenes y una gran riqueza de datos sobre los satélites de Júpiter y Saturno, transformando aquellos remotos puntos en mundos cuya historia podía reconstruirse aunque no fuera más que en escorzo. Nos hallamos en las puertas de una era semejante de descubrimientos para Urano y Neptuno. El Voyager 2, lanzado en agosto de 1977, pasará junto a Urano el próximo enero, a una distancia de 20.000 kilómetros del más interno de sus satélites, Miranda. El vehículo espacial se acercará luego a Neptuno en agosto de 1989, en su último encuentro antes de abandonar el sistema solar. Libres de la preocupación de tener que encauzar la sonda hacia otro destino, los directores de la misión aprovecharán a fondo el encuentro final. El Voyager 2 pasará a unos 10.000 kilómetros del satélite más interno de Neptuno, Tritón. Se espera que las imágenes de Tritón, tomadas con una cámara de alta resolución, revelen accidentes de superficie de hasta cientos de metros de diámetro.

Puede conseguir el artículo en:

BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? Recibe el nuevo boletín de actualidad con nuestros mejores contenidos semanales gratuitos (noticias y posts). Si lo deseas también puedes personalizar tu suscripción. BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? ¡Recibe el nuevo boletín de contenidos gratuitos! Ver más boletines.