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El apareamiento de los dinosaurios

Se ha empezado a resolver el indescifrable misterio de la copulación en los enormes reptiles.

AMY MARTIN

En síntesis

Los científicos han esquivado estudiar la copulación en los dinosaurios en parte por pudor y también por la ausencia de pruebas.

Pero las investigaciones sobre los parientes vivos más próximos a los dinosaurios están proporcionando detalles acerca de su anatomía reproductora.

Las simulaciones por ordenador permiten comprobar la verosimilitud de las posibles posturas de apareamiento.

Deambulaba por el Aeropuerto Internacional O'Hare de Chicago cuando lo vi: el esqueleto imponente y magnífico de un dinosaurio. Al principio pensé que se trataba de una alucinación creada por mi mente ofuscada a causa del viaje. Pero, al ir aproximándome, comprobé que la imagen no desaparecía. Las extremidades anteriores, semejantes a columnas, y los robustos omóplatos soportaban una larga serie de huesos del cuello que terminaba en un pequeño cráneo con forma de caja. Era como si el animal intentara mirar, más allá, las llegadas y salidas que se producían en la pista de aterrizaje. Me detuve y me quedé observando el gigante, una réplica de un Brachiosaurus donada por el Museo Field de Chicago. Mentalmente, fui situando en el esqueleto los órganos internos, musculatura y piel de este dinosaurio de más de 28 metros de longitud, uno de los más grandes que se conocen. Entonces, se me ocurrió una extraña pregunta: ¿cómo podían copular esos animales gigantescos?

Aturdido y cansado me imaginé una pareja de Brachiosaurus en un claro de bosque de coníferas hace 150 millones de años, durante el período Jurásico, contemplándose y esperando a que el otro hiciera el primer movimiento. ¿Montaría el macho a la hembra por detrás? ¿Podría soportar esta su peso? ¿Qué haría la hembra con su enorme cola? Mi vuelo empezó a embarcar, así que tuve que despedirme del esqueleto, pero en el avión continué reflexionando sobre el misterio de su apareamiento. Desde entonces ese tema no ha dejado de fascinarme.

Los dinosaurios necesitarían copular para reproducirse. De forma similar a como lo hacen los reptiles actuales, los machos depositarían esperma en el interior de las hembras y, más tarde, estas pondrían huevos con embriones de dinosaurio en desarrollo. Aunque se han deducido numerosos aspectos de la biología de los dinosaurios, se desconocen los mecanismos de su apareamiento. En parte porque estudiar el comportamiento sexual de los animales era históricamente un tabú, y parecía quedar tan fuera del alcance de la ciencia, que poco se podía decir con alguna base. Pero no todas las esperanzas están perdidas. Los fósiles de dinosaurios han proporcionado algunas pistas sobre el momento en que alcanzaban la madurez sexual y el modo en que atraían a su pareja. A su vez, los estudios sobre aves y cocodrilos, los animales vivos más estrechamente emparentados con los dinosaurios, nos dan una idea de cómo podía ser su anatomía reproductora externa. Los modelos digitales nos ofrecen la posibilidad de verificar hipótesis sobre la forma en que esos gigantes copulaban. Quedan numerosos detalles por descubrir, pero poco a poco se está empezando a desvelar el enigma de la actividad sexual en los dinosaurios.

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