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1 de Junio de 2013
Zoología

El jaguar: genes y conservación

La historia poblacional del gran félido americano revelada por el ADN.

WIKIMEDIA COMMONS/GFDL/CC BY-SA 3.0

En síntesis

El jaguar está considerado una especie vulnerable y su número de individuos se halla en declive. Para diseñar planes de conservación del felino resulta decisivo conocer su variabilidad genética y el grado de aislamiento de sus poblaciones.

La aplicación de marcadores moleculares y diversos procedimientos estadísticos han demostrado que las supuestas razas de jaguares, basadas en criterios morfológicos, no se corresponden con la realidad.

Esos estudios concluyen también que los tamaños históricos de sus poblaciones han sido notables y que la especie no ha atravesado cuellos de botella recientes, aun cuando durante varias décadas se ha cazado intensamente.

Dos niños indígenas jugaban en un claro de la selva cuando un jaguar se les acercó. El gran felino empezó a jugar con ellos. Estos, todavía de edad temprana, no mostraron miedo ante el animal. Accidentalmente, el gato arañó a uno de los infantes en la mejilla y el pequeño, enrabietado, golpeó al jaguar con un bastón. El animal simplemente se dio media vuelta y se internó en la selva.

La anécdota, descrita por Alexander von Humboldt, refleja el hecho de que, a pesar de la capacidad de los jaguares para atacar a los humanos, raramente han sucedido incidentes al respecto. (No obstante, en los últimos años se ha informado de algunos casos de jaguares que han matado a humanos en Brasil y Colombia.)

Por el contrario, este gran felino manchado ha sido y es afectado de forma negativa por diferentes actividades humanas, como la caza y la fragmentación del territorio causada, sobre todo, por la deforestación de su hábitat. Debido a ello, en las últimas décadas se ha producido una reducción importante de la distribución geográfica del jaguar, y varios organismos de conservación internacionales lo han incluido en sus listas para promover su gestión y protección.

Pero para favorecer la conservación del jaguar debemos conocer la salud genética de la especie. Interesa averiguar su variabilidad genética, esto es, el número de variantes genéticas existentes y cuán extendidas se hallan en los distintos individuos. También conviene conocer el grado de aislamiento genético, o de intercambio reproductivo, que hay entre las diversas poblaciones de jaguares descritas. ¿Existen, en realidad, múltiples poblaciones de jaguares con características genéticas diferenciadas o, por el contrario, las distintas poblaciones se hallan conectadas mediante flujo genético y la mayoría de los rasgos se hallan extendidos por todas ellas? La respuesta a estas preguntas determinará si la especie debe ser protegida en cada una de sus poblaciones o si su gestión debe realizarse de forma integral.

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