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1 de Junio de 2013
Teoría de la información

Hacia una teoría universal

Las sucesivas aplicaciones de la teoría de la información a nuevos campos, como la biología, revelan una disciplina joven que aún debe superar numerosos retos.

POUR LA SCIENCE

En síntesis

La teoría de la información nació en los años cuarenta del siglo pasado en tres áreas dispares: la física, la estadística y las telecomunicaciones.

Hoy su área de aplicabilidad se extiende a numerosas disciplinas, desde la cibernética y la biología hasta algunas ciencias sociales, como la economía.

Debido a su generalidad, el concepto de información ha seducido a numerosos pensadores, pero también ha dado lugar a interpretaciones tendenciosas.

Repetimos una y otra vez que vivimos en la sociedad de la información, que los ordenadores manipulan la información, que la información nos desborda. Pero ¿encierra el término un significado preciso? ¿Representa un concepto científico universal y unificado? ¿Es correcto su empleo en diversos dominios, desde la física hasta la economía, pasando por la biología y la robótica?

Podemos sentirnos tentados a pensar que el concepto de información es ambiguo, un cajón de sastre. Pero se trata de algo más que eso. Sabemos cuantificar la información, al menos en algunos contextos, y cada vez más físicos la consideran una variable fundamental, como la energía o el tiempo. Pero hablamos de un concepto multiforme que no resulta fácil de aprehender. La teoría científica de la información no cuenta más que unas décadas, y el concepto mismo de información aún suscita debates entre filósofos y científicos. Hoy por hoy, la disciplina se muestra como un edificio inacabado y heterogéneo.

Para comprender mejor el lugar que la noción científica de información ocupa en la actualidad, resulta útil remontarse a sus orígenes, allá por los años veinte. Estos nos revelan que, aunque hablemos de ella en singular, la teoría de la información hunde sus raíces en campos muy diversos y que, a pesar de su carácter inacabado, ha impregnado múltiples ámbitos de la actividad y el pensamiento humanos. También ha desempeñado un papel relevante en la evolución de varias ciencias, como la biología molecular, dominada desde mediados del siglo xx por el enfoque genético. En el dominio de las ciencias humanas y sociales, teorías como el estructuralismo o algunas concepciones neoliberales de la economía se apoyan asimismo en una noción esencialista de la información.

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