Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

STEFAN BUNGERT, REDUX PICTURES

A fin de reducir su consumo energético, la compañía editora del rotativo The New York Times decidió hace un tiempo sacar partido del método de iluminación más antiguo que existe: el sol. Sus oficinas centrales, situadas en un rascacielos de 52 plantas, cuentan con enormes ventanales que llegan hasta el techo y con un sistema de sensores electrónicos que regulan la iluminación interior. Según un estudio reciente del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (LBNL) en el que se analizaban también otros edificios neoyorquinos, la técnica habría permitido a la compañía reducir su consumo eléctrico en un 24 por ciento.

La energía empleada para iluminar, ventilar y aclimatar los edificios urbanos de todo el mundo representa en torno al 40 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono, el principal responsable del cambio climático. Sin embargo, aunque aprovechar la luz solar pueda parecer una solución obvia para ahorrar energía, ponerla en práctica no resulta tan sencillo.

Entre otras medidas, en un edificio de oficinas como el del Times deben instalarse cristales especiales que controlen los reflejos y las sombras, y que bloqueen una parte de la luz solar, a fin de que los empleados puedan trabajar sin molestias en la pantalla del ordenador. También se necesitan lámparas autorregulables duraderas, económicas y fáciles de mantener, así como todo un sistema informático que las controle. Según el informe del LBNL, equipar con todo ello los 20 pisos de oficinas del Times supuso la mayor adquisición directa de tecnología puntera en iluminación de todo EE.UU.

Hace ya 35 años que Stephen Selkowitz, reputado experto del LBNL en técnicas de construcción, comenzó a abogar por un mejor aprovechamiento de la luz solar. Hasta ahora, sin embargo, la tendencia ha sido la opuesta. Selkowitz explica que las lecciones aprendidas en un edificio o una urbe no se han extrapolado a otros inmuebles ni a otras ciudades. El rascacielos del Times proporciona un buen ejemplo. La empresa ocupa casi la mitad de los 150.000 metros cuadrados de oficinas del edificio, pero no todos los arrendatarios adoptaron la técnica, cuyo precio de instalación puede ascender a entre 20 y 100 dólares por metro cuadrado de oficina.

Con todo, Selkowitz calcula que la inversión ha permitido a la compañía economizar unos 13.000 dólares en electricidad por año y por planta de oficinas. La empresa necesitó tres años para amortizar el gasto, pero desde entonces ha estado ahorrando dinero.

Ahora, debido a la construcción de nuevos edificios al norte y al oeste, la compañía deberá reajustar el sistema informático para evitar el brillo procedente de sus ventanas. Selkowitz reconoce que, aunque parezca fácil, aprovechar de manera eficiente la luz natural no es coser y cantar.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.