Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Septiembre 2010Nº 408

Psicología

Así piensan los bebés

Los niños, incluso los más pequeños, saben, experimentan y aprenden mucho más de lo que se creía.

Menear

Hace unos treinta años, la mayoría de los psicólogos, filósofos y psiquiatras consideraban a los bebés como seres irracionales, egocéntricos y amorales. Seres anclados en lo particular e inmediato, incapaces de comprender las relaciones causales, de imaginar lo que experimentan otras personas o de apreciar la diferencia entre realidad y fantasía. Aún hoy, sigue siendo común catalogar a los niños como "adultos deficientes".

Sin embargo, en los últimos tres decenios se ha descubierto que los niños, incluso los de edad muy temprana, saben más de lo que se creía posible. Aprenden sobre el mundo de modo muy parecido a como lo hacen los científicos: mediante experimentos, análisis estadísticos y formación de teorías intuitivas en el dominio de lo físico, lo biológico y lo psicológico. En los últimos diez años se han comenzado a entender los procesos mentales y los mecanismos neurológicos y evolutivos que subyacen bajo sus llamativas y tempranas facultades cognitivas. Estos hallazgos no sólo nos obligan a modificar nuestras ideas sobre los niños de corta edad, sino que arrojan luz sobre la naturaleza humana.

Física para bebés

¿Por qué hemos tardado tanto en comprender el pensamiento infantil? Es cierto que, a primera vista, el comportamiento de un niño menor de cuatro años (el intervalo de edades al que nos referiremos aquí) no parece revelar procesos mentales demasiado complejos. Los bebés no saben hablar. Y los niños algo mayores, incluso los de preescolar, expresan sus pensamientos con dificultad. Si formulamos una pregunta de carácter general a un niño de tres años, lo más probable es que obtengamos como respuesta un hermoso pero incomprensible monólogo interior. En el pasado, investigadores como Jean Piaget, uno de los primeros estudiosos de la psicología infantil, llegaron a la conclusión de que el pensamiento del niño era irracional, ilógico, egocéntrico y «precausal» (falto de la noción de causa y efecto).

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados