Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Septiembre de 2010
Biología del desarrollo

Desarrollo embrionario y evolución

Un amplio espectro de factores, genéticos y físicos, de localización y cronológicos, impone límites a los rasgos de un animal o amplifica los cambios.

JOHN CANCALOSI/Peter Arnold

En el reino animal, existen rasgos específicos que distinguen a un grupo de animales de otro. El pico y las plumas separan a las aves de los mamíferos y los anfibios. Existen incluso variantes de esas características que permiten diferenciar una clase de aves de otras: los patos poseen un pico largo, ancho y plano, mientras que los gansos lo tienen más corto, delgado y alto. Sin embargo, las aves comparten con algunos mamíferos y anfibios un gran número de caracteres, como los ojos, los pies, las piernas, la cola, etcétera. ¿A qué se debe la variación tan profunda de unos caracteres, en tanto que otros permanecen relativamente iguales en un amplio espectro de animales?
El hecho de compartir una misma historia evolutiva podría explicar las semejanzas, mientras que las diferencias representarían una respuesta adaptativa a las fuerzas selectivas. Esta interpretación no basta para dar cuenta de toda la variación existente en la naturaleza. En diferentes linajes de animales pueden surgir caracteres similares gracias a la evolución convergente.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.