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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Septiembre 1990Nº 168

Física de partículas

El colisionador LEP

El Gran Colisionador Electrón-Positrón producirá un millón de partículas Z0 este año. La abundancia de datos permitirá a los físicos someter a prueba, mejor que nunca, su conocimiento de las leyes de la naturaleza.

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Aunque era media tarde del 14 de julio de 1989, festivo y, además, bicentenario de la revolución francesa, ingenieros e investigadores corrieron a la sala de control del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) en Prevessin, Francia, en la frontera con Ginebra. Se había anunciado que el Gran Colisionador Electrón-Positrón (LEP), del laboratorio, estaba preparado para acoger el primer haz. Querían ser testigos del histórico suceso. El director general del CERN, Cario Rubbia, y su predecesor Herwig F. Schopper, que había ofrecido todo su apoyo al LEP en su etapa de responsable, se encontraban entre los anhelantes espectadores.

A las cuatro menos cinco, el primer enjambre de positrones acabó su recorrido inaugural por el acelerador gigante en forma de anillo. Cada uno de los cientos de miles de componentes dispuestos a lo largo de los 26,7 kilómetros de circunferencia de la máquina funcionaba a la perfección.

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