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  • Investigación y Ciencia
  • Septiembre 1990Nº 168

Medicina

Origen de la diabetes

La causa de la diabetes mellitus dependiente de insulina reside en la respuesta autoinmune de las propias células productoras de la hormona. Se empieza ahora a entender por qué se desencadena y mantiene esa reacción.

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Tiempo atrás, las personas que padecían la hoy llamada diabetes de tipo 1 o insulino-dependiente morían al cabo de un año, más o menos, de serles diagnosticada la enfermedad. Debíase el fallecimiento a que el páncreas perdía su capacidad de producir insulina, hormona indispensable para el metabolismo normal. En 1921, el aislamiento de la hormona a partir de páncreas de animales posibilitó el tratamiento de la enfermedad; desde entonces, ha resultado imprescindible para la supervivencia de millones de diabéticos.

Ahora bien, ni la insulina animal ni la humana, de obtención más reciente, ofrecen la sanación completa de la enfermedad, y los pacientes deben inyectarse la hormona una o más veces al día a lo largo de toda su vida. Es más, muchos diabéticos sufren, con el tiempo, complicaciones de efectos devastadores. Por tratarse de una enfermedad crónica, con el tiempo se pueden dañar los vasos sanguíneos y producirse cardiopatías, parálisis, ceguera o disfunciones renales. Son frecuentes, también, las lesiones nerviosas.

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