El sino de Ugarit

Un eclipse de Sol no prometía nada bueno al reino de Ugarit, amenazado por los belicosos "pueblos del mar".

JORIS SNAET/Spektrum der Wissenschaft

"En el sexto segmento del día de la luna nueva del mes Iyya, el Sol se escondió, su portero es Resheph. Se examinaron dos hígados. ¡Peligro!"

Con mano temblorosa, un sacerdote del oráculo escribió hace casi 3200 años esa nota en una tablilla de arcilla y la mandó al palacio de la próspera metrópoli de Ugarit. El eclipse total de sol hizo que se procediese a la adivinación en los hígados de dos ovejas sacrificadas. El eclipse dejó a oscuras la ciudad y el reino de Ugarit en un día importante del culto a los muertos (al que remite también el dios citado: Resheph era el dios que al anochecer abría al Sol el acceso al averno). ¿Qué otra cosa podía significar ese augurio sino que los poderes malignos traerían muerte y destrucción? Estalló un pánico colectivo; con el tumulto, hasta se perdió la tablilla cuneiforme en el umbral de palacio.

Un eclipse total de sol no deja a nadie indiferente, aunque hoy se haya convertido en mero acontecimiento turístico. En marzo de 2006 se juntaban más de 20.000 personas en el Sahara para vivir cómo la Luna se colocaba delante del Sol, la luz se iba difuminando paulatinamente, hacía cada vez más frío y la oscuridad aumentaba hasta permitir distinguir las estrellas en pleno día. Estas grandes alteraciones celestes desencadenaban miedos existenciales en las culturas orientales de la Edad del Bronce tardía. El orden del mundo parecía quebrado.

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