Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Cuando la ciencia se separó de la filosofía

A partir de un tallo común, la escisión se produjo en tiempos de Newton y Kant.

En las recién fundadas academias del siglo XVII, ciencia y filosofía todavía estaban hermandadas. [La academia de ciencias y bellas artes (1698). Grabado de Sébastien LeClerc. The Elisha Whittelsey Collection, The Elisha Whittelsey Fund, 1962/wikimedia commons/dominio público]

Una anécdota que intenta caracterizar el temperamento inglés cuenta que antaño, cuando las inclemencias meteorológicas interrumpían el tráfico marítimo en el canal de la Mancha, los londinenses decían: «¡Qué aislado se queda el Continente!».

En el caso de las relaciones entre ciencia y filosofía, también habría que preguntar quién se separó de quién. ¿Es la filosofía el viejo tronco del que brotó la rama joven de la ciencia? No habría que darlo por descontado. El primer filósofo, Tales de Mileto (s. VII-VI a.C.), se preguntó por el origen de todas las cosas, lo cual cuadra con las preocupaciones del metafísico, pero también determinó la fecha de un eclipse de sol e ideó un procedimiento para medir la altura de las pirámides, cometidos más propios hoy del científico. Ciencia y filosofía se mezclan indiscerniblemente en la especulación presocrática.

Más que el renuevo en el viejo árbol, resulta apropiada la imagen de un solo tallo que se bifurca en dos vástagos gemelos, aunque pronto divergentes. Lo que siempre aunó ciencia y filosofía fue, por un lado, la pretensión de conseguir el conocimiento que está al alcance de nuestra aptitud natural y, por otro, el imperativo de comunicarlo de la forma menos recóndita posible. En lo primero se distinguen, por ejemplo, de la religión; en lo segundo, del esoterismo. Durante un tiempo fueron innecesarias otras precisiones; por eso ambas escribieron una historia común.

Sobre interpretaciones es dificilísimo decir la última palabra, pero lo cierto es que hay parentesco, ya sea de hermandad o de filiación. Yo apuesto por la hermandad, entre otros motivos, porque la separación no fue repentina ni radical, sino que se produjo a través de un proceso lento y lleno de vaivenes. Nadie discute, por ejemplo, que Aristóteles (s. IV a.C.) tiene perfil de filósofo; no obstante, el número de investigaciones empíricas que realizó es enorme, incluido el que muchos consideran primer experimento científico de todos los tiempos: estudió el desarrollo embriológico del pollo, incubando un grupo de huevos fecundados y abriéndolos en todas las fases de su desarrollo.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.