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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2015Nº 462
Foro científico

Comunicación

La tiranía del factor de impacto

Al someterse al poder de la bibliometría, los artículos científicos pierden utilidad.

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¿Cómo distinguimos a un buen científico? Hay toda una industria, la bibliometría, que quiere que creamos que es fácil: contad los artículos que ha publicado en revistas científicas, clasificadlos según el factor de impacto de estas y contad todas las citas de esos trabajos. Los políticos y los administradores parecen especialmente inclinados a esa forma de evaluación. Pero también son muchos los científicos que la aceptan y se valen de ella a la hora de cubrir plazas o asignar fondos.

La premisa que subyace a la bibliometría es la de que, al citar, los científicos participan en una encuesta incesante con la que eligen los mejores artículos académicos. Pero ¿cuáles son las verdaderas razones por las que citamos? Sobre todo, para remitir a los resultados de otros, a nuestros trabajos anteriores o a un método; para reconocer resultados parciales que persiguen el mismo objetivo; para justificar terminologías; para indicar lecturas que fundamentan las ideas menos conocidas; y, a veces, para criticar. También hay razones menos honorables: mejorar las estadísticas de citas de un amigo, halagar a un pez gordo que quizás evalúe un trabajo nuestro algún día o dar la impresión de que hay un colectivo interesado en el tema de que se trate, para lo que se hincha la introducción con citas a todo el mundo que no vienen a cuento y que en ocasiones se han reciclado de artículos anteriores.

Ninguna de esas formas de citar expresa la opinión de que el artículo en cuestión sea un logro científico destacable. En consecuencia, los artículos más citados son a veces los que se refieren a conceptos o métodos populares, pero no necesariamente importantes.

Qué duda cabe de que cubrir puestos académicos a partir de clasificaciones bibliométricas da mejor resultado que arrojar una moneda al aire, pero ello no distingue entre quienes sacan adelante creativamente un programa de investigación y quienes pergeñan rutinariamente artículos sobre una angosta subespecialidad que se ha puesto de moda.

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