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1 de Marzo de 2015
Biología

Las cucarachas ven en la oscuridad

Werner Bollmann, Getty Images

Las cucarachas podrían inspirar la creación de superhéroes si no fueran tan repulsivas. Algunas especies logran contener la respiración hasta 40 minutos. Otras resisten potentes dosis de radiación, subsisten a base de papel y cola seca, o viven durante semanas sin cabeza. Y a partir de ahora otro superpoder engrosará esta lista: estos insectos nocturnos pueden ver en la oscuridad casi absoluta al agrupar señales lumínicas en el transcurso de cierto tiempo, a semejanza de la fotografía con largo tiempo de exposición.

Físicos de la Universidad de Oulu, donde el frío no permite que estos animales sobrevivan fuera del laboratorio, realizaron experimentos de realidad virtual con una treintena de cucarachas rojas para poner a prueba su visión nocturna. Depositaron cada insecto en una seguibola (tracking ball) rodeada por una pantalla esférica y, en condiciones crecientes de oscuridad, proyectaron en la pantalla imágenes de franjas blanquinegras que, por reflejo, incitaron a las cucarachas a caminar hacia ellas.

Los investigadores también insertaron un microelectrodo en uno de los ojos compuestos del insecto, que lo dotan de casi 360 grados de visión, para captar los impulsos eléctricos generados en las células fotorreceptoras por los fotones (partículas lumínicas). En situaciones equivalentes a una noche de luna nueva, el ojo absorbió un fotón cada 10 segundos.

En condiciones normales es imposible ver con tan exigua luz. «Es un número sumamente pequeño de fotones», asegura Matti Weckström, biofísico a cargo de los experimentos. Pero ello no privó de visión a las cucarachas. Teniendo en cuenta el tamaño de las franjas del experimento, las propiedades ópticas del ojo y la cantidad de fotones disponible, el equipo llegó a la conclusión de que el sistema nervioso del insecto retiene la información que le llega de miles de fotorreceptores durante lapsos prolongados; en otras palabras, acumula las señales eléctricas nerviosas y emplea la suma de estas para ver. El equipo dio a conocer sus hallazgos el pasado diciembre en Journal of Experimental Biology.

Este fenómeno de retención y agrupación de las señales lumínicas se conocía en muy pocas especies animales, entre ellas una abeja nocturna y un escarabajo pelotero. Si se lograra descubrir el mecanismo, afirma Weckström, tal vez podrían refinarse las técnicas de visión nocturna. De este modo, la repulsiva alimaña se convertiría, si no en un superhéroe, sí en una suerte parecida.

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