Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Marzo de 2015
Historia de las matemáticas

Matemáticas steampunk

El analizador armónico de Michelson.

En 1897, Albert Michelson diseñó un dispositivo puramente mecánico para representar gráficamente series de Fourier. Su invento permitiría sacar a la luz lo que más tarde daría en llamarse «fenómeno de Gibbs», una cuestión teórica del análisis armónico que había pasado inadvertida hasta entonces. [CORTESÍA DE BILL HAMMACK]

El steampunk, que nació en los años ochenta como subgénero literario del cyberpunk, representa hoy un movimiento retrofuturista en pleno auge. Es retro porque se inspira en la era victoriana y en la Revolución Industrial, con el espíritu de aventura y descubrimiento típicos de la época. Y es futurista porque imagina realidades alternativas en las que la evolución de las máquinas de vapor alcanza niveles de ciencia ficción. Ironías de la historia, aquellos ingenios que resultaban satánicos para los románticos rezuman romanticismo en el siglo XXI.

H. G. Wells (1866-1946) y Julio Verne (1828-1905), considerados los padres de la ciencia ficción moderna, han sido también la inspiración más directa de este movimiento. Su estética bebe del imaginario creado por estos grandes de la literatura, como las naves alienígenas de La guerra de los mundos, la máquina del tiempo de la obra homónima de Wells, el cohete de De la Tierra a la Luna o el Nautilus de Veinte mil leguas de viaje submarino.

El género permea hoy todos los ámbitos culturales, desde la moda y la bisutería hasta la escultura y la arquitectura, pasando por los videojuegos, la música, el cómic, la literatura o el cine. Si desean explorar algunas obras emblemáticas, les recomiendo que echen una ojeada a las esculturas de Sean Orlando, como Raygun gothic rocketship o Steampunk tree house; a la serie de ilustraciones Les mondes inventés, de Stéphan Muntaner; a la instalación Forevertron Park, de Tom Every, o a algunas esculturas de Kris Kuksi, como Church tank. Especialmente fascinantes me parecen las creaciones mecanoorgánicas de Vladimir Gvozdev, como su famoso Mecha-rhino, y las propuestas retroinformáticas, como el Victorian all-in-one PC, de Jake von Slatt, o el Steampunk laptop, de Datamancer: ordenadores personalizados con maderas nobles, latón, acero y teclas de antiguas máquinas de escribir, que encarnan una especie de oxímoron tecnológico.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.