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1 de Abril de 2019
Física experimental

El efecto Faraday

Un maravilloso ejercicio de física experimental e historia de la ciencia a nuestro alcance.

Electroimán utilizado en 1845 por Michael Faraday (1791-1867) para demostrar el efecto que llevaría su nombre. [© INSTITUCIÓN REAL BRITÁNICA/AGEFOTOSTOCK]

El día 13 de septiembre de 1845, Michael Faraday (1791-1867) descubre, por fin, una relación o, mejor, una interacción entre el campo magnético y la luz. Decimos «por fin» porque Faraday llevaba décadas obsesionado con encontrar nexos físicos entre el magnetismo, la electricidad, el movimiento y la luz.

Situémonos en la época. Todo entonces estaba por hacer. Tan solo algunos lustros antes se había presentado la pila eléctrica (Volta, ca. 1800), se había observado el campo magnético producido por un conductor (Oersted, ca. 1820) y demostrado la inducción electromagnética (Faraday, ca. 1831). Nuestro protagonista estaba convencido de que algún efecto había de producirse en un rayo de luz al atravesar un medio diamagnético transparente bajo el efecto del campo magnético de un potente imán.

Su experimento fue sencillo. Sobre las zapatas polares de un electroimán puso una pequeña barra de vidrio al plomo. La atravesó con un rayo de luz polarizada, que extinguió con un segundo polarizador (luego explicaremos esto en detalle). Finalmente, comprobó que, conectando o desconectando el electroimán, la luz emergía o no tras el último filtro.

El experimento de Faraday puede ser simple, pero no es obvio. Los materiales ópticos que hacen rotar el plano de polarización de la luz que los atraviesa son pocos, y los resultados, sutiles. Por otro lado, el científico tampoco disponía de campos magnéticos potentes; los imanes permanentes de la época eran ridículos en comparación con los actuales y, para rematar, un electroimán de herradura no facilita en nada la observación, ya que las propias zapatas polares se interponen en el camino óptico.

En esta colaboración nos proponemos repetir el experimento de Faraday utilizando los preciosos materiales que el mercado pone hoy en nuestras manos. Pero antes de empezar a construir, hagamos un somero repaso a la física del efecto Faraday.

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