Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2019Nº 511
Correspondencias

Historia de la ciencia

Hahn y Meitner en la Alemania nazi

Relaciones personales y políticas tras el descubrimiento de la fisión del uranio.

Menear

Los hallazgos científicos no solo nos permiten entender mejor qué existe en la naturaleza (la terrestre y la cósmica) y cómo se comportan los objetos y fenómenos que se dan en ella, sino que también afectan a nuestras vidas de innumerables maneras, unas más aparentes que otras. El descubrimiento de la fisión del uranio a finales de 1938 es uno de esos en los que esas consecuencias se hicieron manifiestas de manera particularmente notoria.

Los hechos puramente científicos se pueden resumir con facilidad. Dentro de un programa de investigación establecido desde hacía años, a finales de 1938 el químico nuclear Otto Hahn (1879-1968) realizó una serie de experimentos con su colaborador Fritz Strassmann (1902-1980) en el Instituto de Química de la Asociación Káiser Guillermo en Dahlem, en las cercanías de Berlín. El procedimiento que utilizaron se basaba en bombardear con neutrones lentos el uranio. Para su sorpresa, observaron que obtenían bario (número atómico 56), un elemento mucho más ligero que el uranio (número atómico 92). Parecía que el núcleo de uranio se había partido en dos; que se había fisionado. Pero jamás se había observado algo parecido. Las transmutaciones atómicas descubiertas hasta entonces involucraban transformaciones de un elemento en otro cercano a él en la tabla periódica. El 6 de enero de 1939 publicaban el correspondiente artículo en el que manifestaban dudas ante sus «peculiares resultados […] Como químicos, debemos afirmar que los nuevos productos corresponden a bario […] Sin embargo, como químicos nucleares, que trabajan muy próximos al campo de la física, no podemos decidirnos a dar un paso tan drástico que va en contra de todos los experimentos realizados anteriormente en la física nuclear. Acaso se hayan dado una serie de coincidencias poco habituales que nos han proporcionado indicaciones falsas».

Strassmann sustituía a Lise Meitner (1878-1968), quien durante treinta años había compartido, en pie de igualdad, la investigación con Hahn, pero que como austríaca de origen judío había tenido que abandonar Alemania tras la anexión de Austria, el Anschluss, en marzo de 1938. Fue, por consiguiente, debido a una circunstancia política por lo que Meitner no compartió con Hahn el mérito del descubrimiento de la fisión del uranio.

La explicación teórica de la fisión

Al abandonar Alemania, Meitner se instaló en Suecia. Encontró acomodo profesional en Estocolmo, en el instituto dirigido por Manne Siegbahn, que había recibido en 1924 el Nobel de física por «sus descubrimientos e investigación en el campo de la espectroscopía de rayos X». Cuando Meitner recibió en su exilio, a través de una carta de Hahn, la noticia del descubrimiento de la fisión del uranio, se encontraba pasando las vacaciones de Navidad en Kungälv (cerca de Gotemburgo) junto a su sobrino, también físico, también exiliado forzoso, Otto R. Frisch ­(1904-1979), entonces en el Instituto de Física dirigido por Niels Bohr en Copenhague. Utilizando una idea que George Gamow había sugerido años atrás y que Niels Bohr había desarrollado, la de que el núcleo podía ser como una gota líquida, comprobaron que la carga eléctrica del núcleo de uranio era suficiente para superar casi por completo el efecto de la tensión superficial (que se opone a que una gota se divida), de manera que el núcleo se hacía inestable, listo para dividirse a la menor provocación, como podría ser el impacto de un solo neutrón. Y con la ayuda de la fórmula einsteiniana mc2 pudieron explicar otros detalles, llegando a la conclusión de que eran capaces de entender el fenómeno descubierto por Hahn y Strassmann, ¡y todo antes de que se hubiese publicado el artículo de estos!

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados